Publicado el Viernes 9 marzo, 2018";
Reseña Operación Red Sparrow – Cuando la sensualidad es un arma de espionaje

Reseña Operación Red Sparrow – Cuando la sensualidad es un arma de espionaje

Por Hugh Belmont.

Luego de haber trabajado juntos en el fenómeno de Los Juegos del Hambre, nuevamente la dupla conformada por el director Francis Lawrence y Jennifer Lawrence (ambos sin parentesco entre sí) se reencuentran en esta ocasión en un género que empieza a atraer la atención últimamente.

Basada en la exitosa novela de intriga con espías, Jennifer Lawrence encarna una “mujer fatal”; personaje que fuera de todo lo anteriormente interpretado por ella. Para poder disfrutar de este filme se debe tener un pensamiento abierto por las escenas explícitas que exhibe, atinadamente tiene una clasificación B-15 (no apta para menores de 15 años de edad).

El filme está ambientado en la época actual en Rusia con un ritmo narrativo que avanza muy bien, ensimismado y algo meditativo en ciertos momentos, Domenika Egórova (Jennifer Lawrence) sufre una montaña rusa de situaciones que la llevan a tomar decisiones cada vez más complicadas pero que sin darse cuenta cae directamente en el control del Estado y reclutada para ser parte de su equipo de élite que tiene habilidades poco peculiares a tal punto que deben entregar su cuerpo a favor de la patria convirtiéndose en los Gorriones (Sparrows); agentes entrenados con habilidades basadas en la seducción y el sexo a fin de conseguir su objetivo.

Más adelante aparece Nate Nash (Joel Edgerton), interpretando un agente de la CIA de Estados Unidos que aparentemente es incapaz de excitarse pero que “cumple” (si saben a lo que me refiero). Nuestra protagonista de apellido Egórova demuestra tener un talento nato para conocer los deseos de su contraparte pero llega un momento que esto no cuela muy bien.

El reparto es destacado en su actuación con un acento ruso inmediatamente notable, la banda sonora no es muy relevante pero sabe acompañar muy bien las escenas de más tensión para luego pasar desapercibida. La historia tiene un desenlace complaciente con un giro inesperado.

Operación Red Sparrow (sí por alguna razón extraña, toda película de espionaje en su título rebautizado latinoamericano se le agrega la palabra “operación” para que la gente sepa que es de espionaje).

Esta película palidece a lado de la “Atómica” protagonizada por una muy brillante Charlize Theron; otra de intriga/espionaje en el que su principal estrella también es una mujer pero con la diferencia de que esta recurre a base de ataques físicos para cumplir con sus objetivos y acertadamente ambientada en la Guerra Fría.

Por último, la recomiendo para aquellos fanáticos de los espías con toques de intriga y con ligera acción.

Al momento en que se redacta la presente crítica de acuerdo a Canacine, Operación Red Sparrow se encuentra en el segundo puesto en la taquilla mexicana con un ingreso de $29,38 millones de pesos con apenas una semana en exhibición.
Advertencia de destripes, si no has visto la película deja de leer y vuelve cuando la hayas visto.

Sin duda alguna Jennifer Lawrence tiene talento pero el guion llega a hacer exagerar su personaje, la convierten en una súper-espía en tan solo 3 meses de entrenamiento donde se puede ver que a duras penas le enseñan lo básico, cuando quieren disciplinar a Egórova (Lawrence) por su insubordinación llega su tío Vanya que tiene un alto cargo en el Gobierno Ruso y sugiere que se le asigne una misión a pesar de que la Matrona (Charlotte Rampling) de la institución le advierte que no está preparada para tal responsabilidad.

Luego de esto, Egórova en múltiples ocasiones se niega a tener sexo con la persona que se le ordena y resulta irónico que al conocer al agente americano Nate Nash, quien es su objetivo, convive y llega incluso a convertirse en ser su doble agente. Una noche sin mucho coqueteo o juego previo y un par de copas la sensual Gorrión se le ofrece a Nash, este por la sorpresa es incapaz de rechazarla. Momento que es por demás ridículo y mal planteado.

Si desean pueden seguirme o compartir conmigo sus opiniones vía Twitter @HughBelmont.

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