*** ¿Y para cuándo te pones a trabajar, hijo mío?…
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Por: José Juan TOMAS.
Mientras Ciudad Madero se cae a pedazos, su alcalde morenista, Erasmo González Robledo, parece vivir en una eterna función de circo.
Fiesta tras fiesta, show tras show, el presidente municipal ha convertido el cargo público en un espectáculo donde lo menos importante es gobernar.
Las payasadas de González Robledo ya superan cualquier carpa improvisada.
Hoy se disfraza de chofer, mañana de animador, pasado mañana de explorador intergaláctico.
Porque sí, en Madero ya no sorprende que el alcalde “vea marcianos”; solo falta que confirme el parentesco con Jaime Maussan. Lo cierto es que, entre tanto teatro, la ciudad sigue abandonada.
Calles destrozadas, servicios deficientes, colonias olvidadas y una ciudadanía cansada. Esa es la realidad que contrasta con la agenda festiva del edil.
Y es ahí donde surge la pregunta que se escucha cada vez con más fuerza entre los maderenses:
¿Y para cuándo te pones a trabajar, hijo mío?
Cuando no anda en eventos sociales, Erasmo hace de chofer; cuando no, de payaso político; y cuando debería gobernar, simplemente no aparece.
La administración municipal parece operar en automático, sin rumbo ni liderazgo, mientras el alcalde disfruta del reflector.
Para González Robledo, la presidencia municipal no es una responsabilidad, es un escenario. No es un encargo ciudadano, es un acto circense. Y en ese circo llamado gobierno de Ciudad Madero, la maroma sobra, pero el trabajo brilla por su ausencia.
La ciudad no necesita más shows ni ocurrencias. Necesita un alcalde que deje el disfraz, baje del escenario y se ponga a trabajar.
Porque Madero no está para fiestas, está para soluciones.

