*** El desmantelamiento del Cartel de los López…
Por: Edy Pintor.
Los tiranos apoyan la tiranía.
Estados Unidos no actuó con tanques ni discursos: actuó como law enforcement. La extracción de Nicolás Maduro y su esposa no fue un acto de guerra, fue una detención criminal.
El caso se procesa en una corte federal de Nueva York, con pruebas juramentadas, evidencias compulsadas y hechos duros.
Ahí no hay ideología: hay delitos.
Ese juicio marca el camino. No es retórica ni un susto temporal.
Cuando un expediente se abre en Nueva York, arrastra rutas, dinero y cómplices. Por eso el proceso se vuelve incómodo para muchos: el sistema obliga a llevar a la justicia a los involucrados. Algunos caerán; otros, si sirven a la transición, podrán tener otra suerte.
Maduro ya no gobierna. Los segundos lo entendieron rápido y ahora fingen devoción. Las protestas financiadas y los llamados a la ONU no cambian nada. No era presidente constitucional. Venezuela estaba secuestrada por un narco-Estado.
Este precedente no se queda en Venezuela.
En México, el poder real no lo ejerce Claudia, lo sigue ejerciendo López Obrador, a través del cártel político-familiar que encabeza con López Beltrán. Claudia lo sabe, y seguramente ya puso esto sobre la mesa con Donald Trump: negociar su gobernabilidad después del desmantelamiento del cártel de los López.
Como en la Segunda Guerra Mundial, no todos los criminales serán juzgados; algunos serán utilizados para desmontar el sistema.
Así funcionan las transiciones reales, no la demagogia.
Les guste o no, Trump está al control.
Que a los López les sea leve…


