Por Agustin Peña Cruz | NoticiasPC.com.mx |
CIUDAD VICTORIA, TAM.- La confirmación de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes,
identificado durante más de una década como el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación
(CJNG), desató una reacción violenta en distintos puntos del país. En Tamaulipas, la
respuesta fue inmediata: bloqueos carreteros, quema de vehículos y una movilización
coordinada de fuerzas estatales y federales en la franja fronteriza.
En municipios como Reynosa y Miguel Alemán —clave en la dinámica criminal del noreste—
se registraron obstrucciones en vías estratégicas pocas horas después de que se difundiera
la noticia del deceso del capo. La tensión se concentró particularmente en la zona norte del
estado, donde históricamente confluyen rutas de trasiego y disputas territoriales entre
grupos armados.
La Vocería de Seguridad Pública del Gobierno de Tamaulipas informó que autoridades
federales y estatales trabajaron de manera coordinada en el retiro de los bloqueos
registrados en Reynosa y la llamada zona Ribereña.
Según el comunicado oficial, fueron liberados la carretera Reynosa–Nuevo Laredo, a la
altura del ejido Guardados de Arriba, en el municipio de Miguel Alemán; un tramo de la
Carretera Federal No. 97, en la colonia Pedro J. Méndez de Reynosa; y un punto en la colonia
Venecia, en Miguel Alemán.
“Las autoridades continúan con labores operativas para restablecer la circulación y
garantizar la seguridad de la población”, indicó la Vocería, al tiempo que confirmó que se
mantienen activos los recorridos de vigilancia y la atención ciudadana en distintas regiones
del estado. El mensaje incluyó un exhorto a informarse únicamente por canales oficiales.
En paralelo, el gobernador Américo Villarreal Anaya encabezó una reunión extraordinaria de
la Mesa de Paz. Acompañado por el secretario de Seguridad Pública estatal, Carlos Arturo
Pancardo Escudero; el secretario ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, Willy
Zúñiga Castillo; y el secretario general de Gobierno, Héctor Joel Villegas González, anunció
la activación inmediata de protocolos de contención.
“Coordinamos acciones para mantener el orden en el Estado”, señalaron tras el encuentro.
De acuerdo con la versión oficial, los incidentes se concentraron principalmente en Reynosa,
donde se reportaron bloqueos y obstrucciones en puntos estratégicos. “Desde temprana
hora activamos los protocolos de atención y, mediante una coordinación efectiva entre la
Guardia Estatal, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y autoridades
federales, desplegamos operativos para controlar la situación”.
El balance preliminar ofrecido por el gobierno estatal subraya que todos los puntos fueron
despejados, no se registraron personas fallecidas y se protegió la integridad de la
ciudadanía. Asimismo, se mantienen patrullajes preventivos, presencia estratégica y
monitoreo permanente en todo el territorio tamaulipeco.
La reacción violenta tras la muerte del líder del CJNG revela un patrón conocido en México:
el reacomodo criminal posterior a la caída de una figura central suele venir acompañado de
demostraciones de fuerza, bloqueos y actos de intimidación para preservar rutas y
estructuras de mando. En el caso de Tamaulipas, entidad históricamente marcada por la
fragmentación de cárteles y disputas internas, la frontera adquiere un valor estratégico por
su conexión directa con Estados Unidos.
Analistas en seguridad consultados en distintos espacios nacionales han advertido que la
desaparición de un liderazgo carismático no implica necesariamente el debilitamiento
inmediato de una organización, sino que puede detonar pugnas internas o expansiones
territoriales. En estados limítrofes, la incertidumbre se traduce en despliegues preventivos y
cierres momentáneos de circulación para evitar enfrentamientos abiertos.
Mientras tanto, la administración estatal insiste en el llamado a la calma. “Reiteramos el
llamado a mantener la calma y atender únicamente información oficial. Nuestro
compromiso es firme: preservar la tranquilidad de las familias tamaulipecas y actuar con
responsabilidad para mantener el orden y la seguridad en Tamaulipas”, subrayaron las
autoridades.
En el terreno, la imagen es la de una frontera vigilada, con convoyes de la Guardia Estatal y
fuerzas federales recorriendo avenidas que, horas antes, permanecían bloqueadas. La
muerte de un líder criminal ha vuelto a poner a prueba la capacidad de reacción institucional
en uno de los corredores más sensibles del país. La estabilidad, por ahora, depende de que
el vacío de poder no derive en una nueva disputa armada por el control del noreste
mexicano.


