*** Reinserta exige reconocer a adolescentes reclutados como víctimas
(Por: AGENCIAS).
CIUDAD DE MÉXICO.- El día de ayer se dio a conocer el caso de un adolescente de 16 años que, tras ser engañado con una oferta de trabajo, fue privado de la libertad para ser reclutado por el crimen organizado y obligado a realizar actividades delictivas. Logró escapar y pedir ayuda en el municipio de San Pedro Tlaquepaque, Jalisco. Este no es un caso aislado: es una muestra clara de cómo operan las dinámicas de captación de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos delictivos en el país. Ante estos hechos, es indispensable que las autoridades garanticen que el adolescente sea reconocido y tratado como víctima, con acceso a atención médica, acompañamiento psicológico especializado y seguimiento integral.
Este caso, además de exigir una respuesta adecuada, permite visibilizar una realidad más amplia. El adolescente logró escapar, pero muchas niñas, niños y adolescentes no tienen esa posibilidad. Permanecen dentro de estas dinámicas hasta ser localizados en operativos y, en ese momento, dejan de ser vistos como víctimas para ser tratados como responsables. Son detenidos, procesados por delitos y enviados a centros de internamiento sin que se reconozca que su presencia en esos espacios es consecuencia de un proceso de reclutamiento forzado. Esta diferencia en el tratamiento es grave: castiga a quienes no pudieron salir, invisibiliza la violencia que los llevó ahí y convierte al sistema de justicia en un mecanismo que reproduce el daño en lugar de repararlo.
En este contexto, cobra especial relevancia lo que ocurre dentro de los centros de internamiento. Muchos adolescentes en conflicto con la ley han sido previamente víctimas de reclutamiento y llegan a estos espacios con historias marcadas por violencia, trauma y control por parte de grupos delictivos. Sin embargo, ante la falta de una identificación clara de su condición de víctimas, no reciben la atención psicológica especializada que requieren. Esto no solo vulnera sus derechos, sino que impide atender las afectaciones neuronales y psicológicas derivadas del reclutamiento, limitando cualquier posibilidad real de reintegración y aumentando el riesgo de reincidencia.
Frente a ello, es fundamental avanzar en la tipificación del reclutamiento de niñas, niños y adolescentes como un delito autónomo. Este reconocimiento no solo permitiría visibilizar el fenómeno, sino también construir una política pública adecuada que oriente la actuación de las autoridades y del sistema de justicia hacia un enfoque que priorice la protección por encima de la sanción. Ya que, sin una intervención adecuada, el sistema no corrige la trayectoria, solo la prolonga.
Desde Reinserta reiteramos que las niñas, niños y adolescentes reclutados por el crimen organizado son víctimas. Garantizar que sean identificados como tales, dentro y fuera de los centros de internamiento, es una condición indispensable para romper los ciclos de violencia.

