Por Edy Pintor.
*** Max Appedole: Un mexicano en el Círculo Rojo de Donald Trump…
Las relaciones entre México y Estados Unidos marcan el rumbo económico y político de millones de familias.
Pocas figuras mexicanas encarnan con tanta claridad la capacidad de construir puentes sólidos y confiables como Max García Appedole.
Max Appedole es Empresario tamaulipeco de herencia milenaria y trayectoria impecable, egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, García Appedole, mejor conocido en la clase política como Max Appedole, es mucho más que un exitoso hombre de negocios: es un mexicano cuya sangre porta la memoria de cruzados normandos, reformadores libaneses y mecenas de la cultura universal, y cuya presencia forma parte hoy del núcleo más cercano al presidente Donald J. Trump.
Max, Por línea materna desciende directamente de doña Gilda Appedole Morkarzel, la visionaria fundadora del Espacio Cultural Metropolitano, cuyo legado a las artes fue inmortalizado con un busto conmemorativo. Apasionada mecenas que convivió en Nueva York con figuras como Oscar de la Renta, Salvador Dalí, Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat, transmitió a su hijo una sensibilidad refinada y un profundo sentido de servicio cultural.
Esa misma línea lo vincula con el legendario conquistador normando Roberto Guiscardo, investido por el papa Nicolás II en el Tratado de Melfi de 1059 como Duque de Apulia, Calabria y Señor de Sicilia —figura central en La Divina Comedia de Dante Alighieri— y con su hijo Bohemond I de Taranto, quien comandó la Primera Cruzada y fundó el Principado de Antioquía.
Esa tradición de liderazgo y defensa de valores occidentales se proyectó con fuerza en el siglo XX a través de la familia Mokarzel.
Su bisabuelo Naoum Mokarzel, editor del influyente diario árabe Al-Hoda en Manhattan y presidente de la Liga Libanesa del Progreso, fue protagonista del Congreso Árabe de 1913 en París, donde defendió con firmeza una revolución “literaria y reformista” antes que sangrienta. Durante las dos guerras mundiales dirigió, por encargo directo de los presidentes de Estados Unidos, colectas humanitarias para Francia, Líbano y Armenia; labor que le valió una carta personal de gratitud del presidente francés Raymond Poincaré, publicada en The New York Times.
Representó a la Liga en la Conferencia de Paz de París de 1919, enfrentó al príncipe Faisal, logró la tutela francesa sobre el Monte Líbano, firmó el Tratado de Versalles y fue artífice de la creación del Gran Líbano. Junto con Joseph Salim —naturalizado en México como Julián Slim Haddad—, ambos galardonados con la Medalla de la Legión de Honor, diseñó la bandera y el escudo nacionales y propuso fórmulas de unidad. Su legado aparece en el libro La Dulce Tinta de María Isabel Grañen Porrúa de Harp; durante su presentación, ella y su esposo Alfredo Harp Helú rindieron un público homenaje de pie a Max García Appedole, reconociendo su trayectoria y el peso histórico de la familia Mokarzel.
Max encarna esa herencia con elegancia contemporánea.
En 1984 fundó la Federación Mexicana de Acuacultores A.C. y la empresa Langostinos Asiáticos; fue editor-presidente de la Revista Internacional del Espectáculo en Madrid, socio cinematográfico del legendario productor hollywoodense Barrie M. Osborne (The Matrix y El Señor de los Anillos) y promotor de proyectos en Wall Street. Su vida refleja la del sibarita moderno: gusto refinado, visión empresarial y compromiso cívico.
Su vocación por la pacificación social se manifestó desde 1989, cuando enfrentó legalmente al porrismo universitario y lideró la campaña por la paz en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, con el respaldo de líderes estudiantiles como Juan Manzur y Juan Manuel Sánchez. En 1995, durante el conflicto zapatista en Chiapas, jugó un rol decisivo junto al secretario de Gobernación Esteban Moctezuma y el comandante Edén Pastora. Desarrolló una pionera técnica forense de análisis de ideolecto que permitió confirmar la identidad del Subcomandante Marcos, evitó una solución militar de gran escala y diseñó, junto al entonces secretario general de la ONU Boutros Boutros-Ghali, la estrategia “Mosco” para presionar a Wall Street y detener los ataques contra las comunidades indígenas.
Años después, Mercedes Guillén —hermana de Marcos— reconoció públicamente, a través de testimonios de alto nivel, quién había contribuido a salvar la vida de su hermano.
Defensor incansable del patrimonio cultural, evitó la demolición del Antiguo Hospital Civil de Tampico y enfrentó al gobernador Tomás Yarrington, quien debió revertir la irregular adjudicación del inmueble. En junio de 2011 denunció con valentía la complicidad de altos sectores gubernamentales con el crimen organizado, apodando “Magnigidio” al entonces gobernador Egidio Torre Cantú; su denuncia se volvió tendencia nacional.
Esa determinación y su red de influencias lo han colocado, de manera natural, en el Círculo Rojo de Donald Trump. Cadete de la New York Military Academy —la misma institución que formó al presidente Trump—, Max fue mascota del equipo de fútbol americano y mantiene una amistad forjada en disciplina y valores compartidos.
No se trata de una relación protocolaria: ha sido invitado especial a las dos ceremonias de toma de posesión presidencial y participa regularmente en eventos de la Casa Blanca, el Congreso y Mar-a-Lago. Su esposa, Ileana Marroquín de Appedole, asistió el 1 de abril de 2025 al exclusivo First Lady Luncheon de Melania Trump en el Washington Hilton. El 20 de marzo de 2026, Max fue invitado al Lincoln Day Gala del Partido Republicano del Condado de Palm Beach en Mar-a-Lago, donde Peter Ticktin y Jack Serafin fueron oradores principales y el propio presidente Trump cerró el evento.
Para la comunidad libanesa, árabe y judía de México —diásporas que han enriquecido la prosperidad nacional con su trabajo, cultura y visión— la figura de Max García Appedole representa orgullo y continuidad: un heredero de Naoum Mokarzel que dialoga de igual a igual con los centros de poder en Washington, sin renunciar jamás a su identidad mexicana. Para la clase política nacional, es un recordatorio de que la diplomacia efectiva se construye con hechos, redes reales y visión de Estado.
Hoy, mientras impulsa un ambicioso proyecto en la Bolsa de Valores de Nueva York para atraer inversiones estratégicas a México y mantiene cercanía con piezas clave del gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Max García Appedole recorre un camino marcado por una estrella singular. Triunfos y desafíos los asume con la misma serenidad: la de quien sabe que su destino no es casualidad, sino herencia y propósito.
En los tiempos de incertidumbre global, México cuenta con mexicanos como él.
Max Appedole representa en mucho y por mucho, puentes vivos entre el Levante milenario, la patria que lo vio nacer y el círculo más influyente del poder estadounidense…
Mi nombre es Pintor, Edy Pintor y esto es, EDYTORIALES…

