Por: Alberto DÁVILA.
*** Las “Estampitas” de Armando
En la política local hay quienes construyen proyectos… y hay quienes coleccionan “estampitas”. Armando Martínez parece haber optado por lo segundo. No hablamos de figuras mundialistas ni de álbumes de colección, sino de personajes políticos que va mostrando según le conviene, como si fueran cartas de un juego que cambia cada semana.
A veces presume a Francisco Pérez, actual secretario del Ayuntamiento, como si fuera su pieza institucional más sólida. En otros momentos, los reflectores giran hacia la diputada Blanca Narro Panameño, a quien le brinda ovaciones que parecen más estratégicas que espontáneas. También aparece en su colección la síndica Blanca Leticia Guzmán Hinojosa, integrada en este escaparate político donde las lealtades parecen sujetas al momento. Todo depende del escenario, del público y, sobre todo, del cálculo político del momento.
Pero no todas las “estampitas” son cómodas. Hay algunas que pesan… y una de ellas es Ciro Hernández. No es cualquier figura en su colección: es, quizá, la más riesgosa. Porque en política, las lealtades no son eternas, y quien hoy suma, mañana puede restar. Ciro representa ese factor impredecible que podría desconocer acuerdos una vez que el poder cambie de manos… y que tampoco descarta lanzarse como independiente si la indiferencia de Armando continúa. Y eso, en el tablero político, no es un detalle menor.
La colección sigue creciendo. La más reciente adquisición es Griselda Carrillo, anunciada con bombo y platillo por su adhesión a Morena. Una incorporación que, más que fortalecer, deja preguntas en el aire: ¿es convicción o conveniencia?, ¿proyecto o coyuntura?, ¿unidad real o simple acumulación de nombres?
El problema de jugar a las “estampitas” es que se olvida lo esencial: la política no es un álbum para presumir, sino una responsabilidad para gobernar. Y cuando las alianzas se vuelven desechables, el mensaje que queda es claro: no hay proyecto sólido, solo movimientos tácticos.
Armando Martínez parece cómodo en ese juego. La duda es si la ciudadanía también lo estará cuando llegue el momento de exigir resultados, no colecciones.
Por hoy es todo lector amable, esperamos sergir en contacto en nuestra próxima entrega.

