Por: I. GUADALUPE DÍAZ HERNÁNDEZ.
*** EL HERMANO INCÓMODO DEL ALCALDE
*** TONY GRANADOS ya comenzó a sonar más en los pasillos del poder… que en el organigrama oficial del Ayuntamiento de Matamoros
EN POLÍTICA hay figuras que llegan al poder por decisiones cupulares… y otras que aparecen en los pasillos por interés familiar
En Matamoros empieza a hablarse demasiado de una de esas figuras.
JESÚS ANTONIO “TONY” GRANADOS FAVILA.
Su nombre pasó de ser solamente el del hermano del alcalde BETO GRANADOS. Hoy se menciona dentro de conversaciones políticas, comentarios internos del Ayuntamiento y versiones que circulan entre empresarios y proveedores como el personaje que decide todo dentro del gobierno municipal.
Cuando un nombre empieza a repetirse tanto alrededor del poder, normalmente no es casualidad.
El problema no es que el hermano del alcalde tenga cercanía con el presidente municipal. Eso ocurre en prácticamente todos los gobiernos del país.
El verdadero problema aparece cuando la línea entre lo familiar y lo institucional se pierde.
Ahí es donde nacen las sospechas.
En Matamoros las sospechas empiezan a crecer demasiado rápido.
Hay quienes aseguran que TONY GRANADOS tiene presencia constante en decisiones importantes del Ayuntamiento. Otros lo ubican como el que decide todos los movimientos administrativos, operadores políticos y temas relacionados con proveedores. Incluso dentro del ambiente político local ya se refieren a él como:
“EL 2”.
Así le llaman los secretarios y los funcionarios de todos los niveles
No porque aparezca oficialmente en el organigrama… sino porque muchos lo ven como la persona con mayor peso dentro de la estructura municipal.
Eso debería preocuparle seriamente al gobierno de BETO GRANADOS.
Los gobiernos comienzan a desgastarse cuando la ciudadanía deja de tener claridad sobre quién toma realmente las decisiones.
La administración pública no puede funcionar mediante rumores, operadores invisibles o personajes que supuestamente tienen influencia sin aparecer formalmente en ninguna responsabilidad.
Eso termina contaminando todo.
Las compras públicas. Los contratos. Los pagos. La obra. Los proveedores. La toma de decisiones.
En el momento que la política se maneja desde círculos familiares o estructuras alternas, inevitablemente comienza a instalarse la percepción de favoritismo, tráfico de influencias o poder oculto.
Y recuperar la confianza después resulta mucho más difícil.
Lo más delicado para el Ayuntamiento es que el tema ya salió del terreno privado. Hoy empieza a instalarse en el comentario público de Matamoros.
Y el silencio oficial solamente alimenta más dudas.
Si TONY GRANADOS no participa absolutamente en nada dentro del gobierno municipal, entonces sería muy sencillo aclararlo.
Pero si sí tiene participación política, administrativa o de operación interna, entonces también deberían decirlo abiertamente.
Lo que no ayuda es dejar el tema flotando en la ambigüedad.
En Tamaulipas ya conocemos perfectamente cómo terminan esas historias.
Personajes sin nombramiento oficial que terminan teniendo más poder que varios secretarios. Operadores que nadie eligió. Familiares convertidos en filtros políticos. Y gobiernos donde las decisiones importantes terminan tomándose fuera de las oficinas oficiales.
Cuando eso ocurre, la administración pública pierde transparencia.
Cuando la transparencia desaparece, llega la desconfianza.
BETO GRANADOS todavía está a tiempo de evitar que ese desgaste crezca.
El problema no es únicamente lo que haga o deje de hacer su hermano. El problema es la percepción.
En política, la percepción termina convirtiéndose en realidad cuando no se enfrenta a tiempo.
Por eso el Ayuntamiento tendría que salir a fijar postura clara sobre el tema.
¿TONY GRANADOS tiene cargo? ¿Tiene funciones? ¿Participa en reuniones oficiales? ¿Interviene en decisiones administrativas? ¿Tiene relación con proveedores o contratistas? ¿Opera políticamente dentro del gobierno?
Las preguntas son inevitables porque el ambiente político de Matamoros ya comenzó a llenarse de versiones, señalamientos y comentarios alrededor de su figura.
Algo ocurre cuando un personaje empieza a ser mencionado más por su influencia que por su cargo.
Entonces el poder deja de verse institucional… y comienza a verse personal.
Ese es el riesgo.
Matamoros necesita un gobierno que funcione con claridad, no con rumores de pasillo.
Necesita funcionarios visibles, responsables y sujetos a rendición de cuentas.
Cuando el poder se mueve detrás de la puerta principal, tarde o temprano terminan apareciendo los conflictos internos, las fracturas políticas y las sospechas de negocios al amparo del gobierno.
Y una administración que ha tenido varias crisis no debería seguir cargando con ese tipo de sombras.
En política hay silencios que cuestan caro.
Y éste empieza a convertirse en uno de ellos.
POR HOY ES TODO. LOS DEMÁS CASOS DEL PODER DETRAS DE LOS ALCALDES SE LO CUENTO EN LA PRÓXIMA.

