
*** Los derrames de hidrocarburos alcanzan calles y canales de Ciudad Madero cada vez que llueve, según reconoce el alcalde Erasmo González Robledo. Aun así, asegura que no hay un riesgo mayor sin presentar los análisis que respaldan su afirmación
Por Martín Díaz / La Nube.
(Periodismo con Firma)
CIUDAD MADERO, TAM.- Los hidrocarburos alcanzan las calles de Ciudad Madero y su alcalde, Erasmo González Robledo, asegura que no hay un riesgo mayor. En su conferencia del 19 de octubre reconoció que los escurrimientos se repiten cuando llueve, pero no presentó los análisis que respaldan su tranquilidad. Las explicaciones técnicas quedaron para una próxima reunión con las autoridades federales.
Durante esa conferencia de prensa, realizada en la Sala de Cabildo del Ayuntamiento de Ciudad Madero, un reportero le preguntó por un nuevo derrame, las manchas en la avenida Ferrocarrilera, los vehículos afectados y las posibles consecuencias para el río Pánuco y Playa Miramar. También quiso saber si ya había hablado con el nuevo responsable de la refinería. Erasmo comenzó por delimitar competencias: el asunto corresponde al orden federal y el Ayuntamiento no puede entrar a las instalaciones de Pemex.
El alcalde informó que se han celebrado tres reuniones y que existe coordinación con Marina, el Gobierno del Estado y Pemex. Pero los escurrimientos siguen siendo recurrentes, según él mismo reconoce. ¿Qué acuerdos se tomaron, quién debe cumplirlos y en qué plazo? En su respuesta no identifica una medida concreta que permita saber qué se está haciendo para prevenir el siguiente derrame.
Si el problema ya es conocido, corresponde explicar qué se ha corregido y por qué siguen apareciendo residuos fuera de las instalaciones petroleras. La lluvia podrá explicar el arrastre; falta conocer qué falla permite que ocurra nuevamente.
La Razón documentó episodios el 25 de septiembre y el 16 de octubre, con escurrimientos hacia canales y el Pánuco. En el segundo reportó residuos sobre la avenida Ferrocarril y testimonios de habitantes que dijeron haber sufrido malestares. La relación entre esos síntomas y la exposición debe determinarse médicamente, pero el reclamo vecinal exige atención y respuestas.
Lo más delicado es que Erasmo afirma que no hay un riesgo mayor sin explicar qué estudio respalda su conclusión. Para tranquilizar habla con certeza; cuando le piden explicaciones sobre los hidrocarburos, remite a Pemex y a los análisis que seguramente conocerán en otra reunión. ¿Qué sustancias fueron detectadas, en qué concentraciones y quién evaluó el riesgo? En esa intervención no ofrece resultados que los ciudadanos puedan consultar.
Los hidrocarburos ya habían puesto a Erasmo frente a preguntas incómodas. En mayo de 2025, cuestionado sobre señalamientos que lo relacionaban con Sergio Carmona y el contrabando de combustibles, negó estar citado y tener relación con el asunto. Según La Expresión, describió aquellas versiones como una historia que ya se había contado o intentado contar.
Son episodios distintos, pero sus respuestas permiten un contraste: frente a aquellos señalamientos dio la historia por contada; ante los derrames actuales ofrece tranquilidad y deja las explicaciones técnicas para después. Hoy están de por medio los habitantes de una ciudad donde los residuos petroleros alcanzan calles y cuerpos de agua.
Que el Ayuntamiento no pueda entrar a la refinería no responde qué ha exigido el alcalde ante los residuos reportados fuera de ella. Erasmo gobierna la ciudad donde ocurren las afectaciones y debe explicar qué hace para proteger a sus habitantes. También reconoció que todavía no había podido conversar personalmente con el nuevo responsable de la refinería. Frente a un problema recurrente, ese encuentro debería tener una prioridad evidente.
Pemex tiene que explicar el origen de los escurrimientos y las medidas para impedir que se repitan. Erasmo debe informar qué ha solicitado, qué respuesta recibió y qué resultados puede mostrar. La palabra del alcalde no sustituye los resultados de laboratorio.
Él dio la historia por contada, pero en las calles de Madero persiste el olor a hidrocarburo. Un olor que difícilmente dejará de acompañar al llamado “Capitán” Erasmo.
Ahí están los hechos. Que cada quien saque sus conclusiones.





