CIUDAD VICTORIA, TAM.- La salida de Francisco “Paco” Cuéllar del cargo público ha generado una oleada de reacciones encontradas, con especial énfasis en medios del sur del estado, donde su renuncia ha sido interpretada como el desenlace de una gestión ampliamente cuestionada.
Diversas voces periodísticas han señalado que su desempeño estuvo marcado por deficiencias en la conducción administrativa, así como por decisiones que evidenciaron —según sus críticos— falta de experiencia en la función pública. A ello se suma el señalamiento de un equipo de trabajo calificado por analistas como distante de las exigencias institucionales y más enfocado en protagonismos internos.
En el terreno político, la salida de Cuéllar también se vincula a tensiones con actores cercanos al Ejecutivo estatal, lo que habría debilitado su permanencia en el cargo. De acuerdo con versiones difundidas en distintos espacios informativos, su gestión impactó negativamente en la percepción ciudadana sobre el gobierno, ubicándolo en posiciones desfavorables en evaluaciones públicas.
Asimismo, han resurgido acusaciones relacionadas con presuntas irregularidades administrativas, las cuales —aunque señaladas en el debate mediático— deberán ser esclarecidas por las instancias correspondientes.
Aunque formalmente se presentó como una renuncia, en el ámbito político y mediático prevalece la versión de que se trató de una salida forzada. Para sus detractores, el caso de Cuéllar representa un ejemplo de los riesgos de designaciones sin el perfil adecuado; para otros, abre un nuevo capítulo en la reconfiguración del gobierno estatal.
La discusión continúa, mientras la opinión pública permanece atenta a las implicaciones de este relevo en la administración.

