
Por: David CASTELLANOS.
TAMPICO, TAM.- Una lluvia intensa, aunque breve, fue suficiente para desnudar la miseria institucional del Hospital General De Tampico «Dr. Carlos Canseco». El agua no entró tímida por goteras menores: se desplomó en forma de cascada dentro del pasillo principal que conduce a consulta interna. El piso encharcado, los plafones desprendidos y la humedad tatuada en techos que exhiben un deterioro que nadie puede atribuir a un accidente repentino.
El 31 de mayo de 2024, Andrés Manuel López Obrador llegó a #Tamaulipas acompañado de Zoé Robledo Aburto, el “pequeño g3n0c1d5”, para anunciar con fanfarrias la adhesión del nosocomio al Programa IMSS-Bienestar. Prometió consolidar un sistema de salud digno, garantizó basificaciones y lanzó un discurso que hoy, apenas un año después, suena a burla frente al colapso de la infraestructura.
El #videoviralシ que circula en las redes sociales no requiere narrador: basta ver cómo la cascada atraviesa un hospital público supuestamente fortalecido por la #CuartaTransformacion Lo que se muestra no es una simple filtración de agua, sino la metáfora exacta de un sistema sanitario que nunca fue prioridad. El Canseco no recibió mejoras, ni con la foto oficial del presidente, ni con las frases huecas de Zoé Robledo.
Las condiciones que hoy padecen pacientes y trabajadores se gestaron antes y durante la administración obradorista, pero el discurso oficial eligió esconderlas tras promesas que nunca tocaron el suelo mojado de los hospitales. El Canseco es la postal más clara de una política de salud que colapsa ante la primera tormenta.
