*** Crece presión por opacidad
Por Arturo ROSAS H.
Mientras el Gobierno federal asegura que el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México está “bajo control”, crecen los cuestionamientos por la falta de claridad sobre el origen del siniestro y el manejo de la información oficial.
En un comunicado conjunto en el que participa la Secretaría de Energía, junto con dependencias federales, se informó que más de tres mil elementos fueron desplegados para atender la emergencia ambiental en costas del Golfo.
Las autoridades reportaron la activación del Plan Nacional de Contingencias, así como el uso de embarcaciones, aeronaves, drones y barreras de contención para evitar la expansión del hidrocarburo.
De acuerdo con el informe oficial, se han recolectado más de 700 toneladas de contaminante en playas y alrededor de 40 toneladas en altamar, con afectaciones en al menos tres estados: Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
El gobierno sostiene que el derrame está contenido y que continúan los trabajos de limpieza en más de 39 playas y zonas ecológicas sensibles, incluyendo manglares y esteros.
Sin embargo, hasta el momento no existe una versión definitiva sobre las causas del derrame, pese a que se realizan estudios técnicos, análisis satelitales y revisiones a ductos, plataformas y embarcaciones.
La postura oficial contrasta con señalamientos de organizaciones ambientales que advierten posibles fallas en infraestructura petrolera y acusan una respuesta tardía por parte de las autoridades.
El comunicado gubernamental insiste en que la investigación sigue abierta y que, una vez identificado el origen, se aplicarán sanciones administrativas y penales conforme a la ley.
A pesar de ello, la narrativa oficial de control y contención no ha logrado disipar las dudas sobre la magnitud real del daño ambiental ni sobre la transparencia en el manejo del incidente.
El derrame, que ya impacta cientos de kilómetros de litoral, se ha convertido en un nuevo frente de presión política para el gobierno federal, en un contexto donde los temas ambientales comienzan a escalar en la agenda pública.

