Por: David Ed Castellanos Terán.
@dect1608
En política hay verdades que normalmente se dicen en privado, en mesas cerradas, entre asesores y operadores; y hay otras que, por torpeza o cinismo, terminan confesándose en público, a micrófono abierto. Eso fue exactamente lo que ocurrió con el alcalde de Ciudad Madero, Erasmo González Robledo, cuando, en plena mañanera —la última del 2025—, admitió su incapacidad para proteger el principal activo turístico de Tamaulipas, claro, la Playa Miramar.
No fue una denuncia. No fue una advertencia. Fue una confesión cruda. Burda traición de su intelecto.
El presidente municipal no habló como autoridad, sino como víctima del vandalismo, como espectador resignado ante la delincuencia hormiga que desmantela los accesos incluyentes destinados a personas con discapacidad, adultos mayores y familias. Se lamentó, sí. Llamó a la conciencia social, también. Pero a más de un año no tiene soluciones, ni asume responsabilidades, obvio, es muy de él no aceptar, prefiere decir “te encargo”, en lugar de asumir su rol o hacer valer su palabra cada día más devaluada, no, por supuesto que no lideró; en otras palabras, renunció, políticamente a gobernar esa parte de su ciudad.
Y cuando un alcalde se declara derrotado por unos cuantos que roban pastillas, ¿qué mensaje envía a quienes sí tienen capacidad de hacer daño verdadero?
Lo peor no es el vandalismo. Lo peor es la resignación institucional.
Lo peor no es el costo económico. Lo peor es el costo político y social de un gobierno que admite que no puede garantizar seguridad ni siquiera en su vitrina turística.
Y esa declaración no ocurre en el vacío. Ocurre en medio de una administración que intenta colgarse medallas ambientales con una Estación de Transferencia de Residuos Sólidos Urbanos de 80 millones de pesos que llega tarde, mal planteada y con discurso inflado. El gobierno la vende como “modernización ambiental”.
Los especialistas la definen con crudeza, es solo una compacta basura. No resuelve nada. Mientras ciudades como Tuxpan regulan emisiones, verifican vehículos y construyen política ambiental, Madero sigue sin separación obligatoria, sin estrategia real de reciclaje, sin educación ecológica, sin metas tangibles. La obra estrella de Erasmo solo ordena la basura que ya tenemos. No transforma. No corrige. No proyecta. Pero eso sí, sirve para foto, conferencia y discurso.
Y aquí está el verdadero problema, Erasmo no solo carga con la responsabilidad administrativa de una ciudad, carga consigo una expectativa política gigantesca. El hombre con uno de los currículums más sólidos en Tamaulipas empieza a convertirse en un lastre. Sus silencios, su tibieza, su narrativa desgastada y sus decisiones tardías golpean su futuro político… y podrían despertar algo mucho más serio, nos referimos a la tentación del Congreso de revisarle las cuentas públicas, observar a conciencia su desempeño e incluso tocar la puerta del desafuero.
Porque lo de Playa Miramar no es anécdota. Lo de la estación de transferencia no es obra incomprendida. Ambas cosas proyectan algo peor, la incapacidad estructural para gobernar con firmeza, visión y resultados.
Ciudad Madero no necesita un alcalde que pida conciencia ciudadana. Necesita un alcalde que gobierne.
Hoy, Erasmo González Robledo no luce preocupado por la ciudadanía. Luce preocupado por su imagen… y cada vez la sostiene peor.
En la intimidad… Mientras en Madero el gobierno local confiesa debilidad, en Tampico el DIF municipal envía un mensaje diametralmente opuesto: capacidad, estructura y resultados.
La presidenta del Sistema DIF Tampico, Dra. Luz Adriana Villarreal Anaya, lo resume con claridad y dignidad: garantizar acceso a alimentación digna para los más vulnerables no es discurso, es acción. Más de 90 mil raciones servidas en un año, 200 personas alimentadas diariamente, dos comedores comunitarios funcionando con constancia, y un apoyo extendido a los asilos “Nuestra Señora de Lourdes”, “Hogar, Paz y Esperanza” y “Casa Alzheimer”, donde se aseguraron 178,800 raciones para 120 adultos mayores.
Esa es la diferencia entre gobierno y simulación.
Entre política que protege y política que se lamenta.
Entre quienes se paran frente a un micrófono para presumir resultados… y quienes se paran para confesar que ya no saben qué hacer.
@dect1608

