*** Diputada de Morena presenta iniciativa que pretende controlar a periodistas
Por: Martín Díaz / Periodismo con Firma.
CIUDAD VICTORIA, TAM.- La iniciativa de la diputada Cynthia Castillo para crear el Colegio de Periodistas de Tamaulipas —un organismo con facultades para vigilar la ‘ética’, recibir quejas y exhibir públicamente a periodistas— es una medida para que el Gobierno decida quién es ‘ético’ y quién no en el periodismo. Lo que venden como ‘fortalecimiento jurídico’ es, en realidad, un mecanismo de control.
Pero como desde hace tiempo nos tienen acostumbrados la trampa está en los detalles. La propuesta establece que, una vez aprobada, será la Secretaría General de Gobierno la encargada de formalizar la constitución legal del Colegio y registrar sus estatutos.
¿Autonomía? Por favor. Si el acta de nacimiento de este organismo la firma el Gobierno, el Colegio nace con correa. Es un ente paraestatal disfrazado de asociación civil que tendrá «patrimonio propio» y la facultad de vigilar nuestra conducta bajo el paraguas del poder.
Es importante precisar: señalar esta aberración no es un intento por evadir la responsabilidad que tenemos como periodistas. Al contrario. La ética es un compromiso sagrado e individual de quien firma su nota y de cada medio frente a sus lectores. Es un ejercicio de autorregulación que nos obliga a responder ante la sociedad, no ante el gobernante en turno. La verdadera ética periodística se mide en las calles y en la confianza de la audiencia, no en las oficinas de un ente regulado, formado y patrocinado por el gobierno en turno.
Lo más peligroso de la propuesta de la periodista que cobra ahora como diputada es la creación de un «tribunal de conciencia» con dos armas principales: las Recomendaciones Éticas y los Extrañamientos Públicos. Dicen que esto no es sancionatorio y que solo tiene efectos «reputacionales». Habría que recordarle a la diputada —quien pasó 25 años en los medios antes de sentarse en la comodidad de la curul— que para un periodista la reputación lo es todo. Un «extrañamiento» firmado por un órgano oficial es una lista negra institucional. Es una mancha diseñada para que el poder te señale, te aísle y te asfixie profesionalmente.
Peor aún: el decreto pretende vincular este Colegio con el Mecanismo Estatal de Protección. Es decir, están mezclando nuestra seguridad física con su interpretación de nuestra «ética». Es una puerta abierta para que el Estado se lave las manos ante una agresión, argumentando que el periodista no fue «ético» según su propio catálogo.
Desde La Nube, hacemos un llamado a los colegas, a los directores de medios y a las asociaciones de periodistas en Tamaulipas. No se trata de colores partidistas, se trata de nuestra libertad para informar sin tener un comisario de ética respirándonos en la nuca. Estamos preparando una solicitud de intervención ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
La sentencia es inevitable: si hoy callamos ante la amenaza de censura, mañana no tendremos derecho a quejarnos del silencio. La libertad de expresión no se mendiga al poder; se ejerce y se defiende.
Último llamado a medios: Si te interesa defender nuestra autonomía, contáctame para compartirte los detalles del documento que se enviará a la SIP. La unidad es nuestra única protección.

