Publicado el domingo 20 junio, 2021";
Prevén en México récord de peticiones de asilo

Prevén en México récord de peticiones de asilo

Por (Agencias)

Ciudad de México.- Al Seguir un camino que ha sido recorrido de generación en generación, miles de migrantes de Centroamérica, y más recientemente de América del Sur e incluso de otros continentes, han llegado a México como refugiados.

En los primeros cinco meses del año, nuestro país recibió 41 mil 195 solicitudes de refugio, cifra con la que ya superó el número de peticiones registradas ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) durante todo 2020, cuando hubo 41 mil 179, a pesar de la pandemia de coronavirus y las restricciones a la movilidad entre países.

Ante el aumento de los trámites de reconocimiento de esta condición, que se acrecientan cada año, especialistas consultados por EL UNIVERSAL prevén que la cifra se acerque a las 90 mil solicitudes para finales de 2021.

Ello, debido a que la Comar recibió 24 mil 551 peticiones entre enero y mayo de 2019, mientras que en el mismo lapso de este año la cifra casi se ha duplicado.
Con esta proyección, se perfila que México supere el récord de solicitudes de refugio registrado en 2019, cuando se iniciaron 70 mil 418 trámites.

Los expertos coinciden en que el país puede recibir a los solicitantes; sin embargo, enfrenta la falta de una estrategia unificada para que, desde todas las dependencias, tenga la capacidad de acompañarlos en el proceso y garantizar el acceso a sus derechos.

Además, afirman que México ha dejado de ser una ruta exclusivamente de tránsito migratorio y se ha convertido en un destino para las personas que se ven forzadas a desplazarse de sus naciones a causa de la violencia, la persecución, así como por motivos políticos y económicos, entre otros.

De acuerdo con datos de la Comar, del total de solicitantes de enero a mayo de 2021, 9 mil 687 son niñas, niños y adolescentes. Además, 11 mil 634 mujeres pidieron la condición de refugiadas.

Los solicitantes provienen principalmente de Honduras, con 19 mil 33 casos; Haití, 7 mil 135; Cuba, 3 mil 769; El Salvador, 3 mil 8; Venezuela, 2 mil 369; Guatemala, 2 mil 63; Nicaragua, 936, y Chile, 866, entre otras.

En lo que va del año, la Comar ha resuelto 13 mil 98 trámites para el reconocimiento de la condición de refugiado y la tasa de aprobación de solicitudes es de 73%.

En el marco del Día Mundial del Refugiado, que se conmemora hoy, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) aseveró que, a pesar de la pandemia de Covid-19 y de las llamadas a un alto el fuego a nivel global, los conflictos siguen expulsando a las personas de sus hogares.

También señaló que, en 2020, en el pico de la crisis sanitaria, más de 160 países habían cerrado sus fronteras, 99 de los cuales no hacían excepciones con las personas que querían pedir protección.

La gran mayoría de los refugiados del mundo, casi nueve de cada 10, están acogidos en países vecinos a las zonas de crisis y en países con recursos medios o bajos.

Obligados a migrar
Silvia Garduño, Oficial de Información Pública de ACNUR México, asegura que nuestro país ha dejado de ser sólo un sitio de paso y se ha convertido en el destino de miles de migrantes desde 2014, cuando comenzó a registrarse el incremento anual de las solicitudes de refugio.

“El aumento obedece principalmente a las causas que propician la movilidad humana en los países de origen. La mayor parte de las personas que piden asilo en México provienen de Honduras y El Salvador, naciones golpeadas por la violencia de las pandillas, que afecta a familias enteras; también hay un número importante de venezolanos que buscan salir de la situación económica que se vive en ese país”, dice Garduño.

Entonces, las personas ven en México un espacio en donde pueden reconstruir su vida sin tener que padecer la violencia de su país de origen.

Otra de las causas, afirma, se debe a que el acceso a la información ha posibilitado que las personas migrantes sepan que tienen la opción de quedarse en México ante las medidas restrictivas de acceso a la Unión Americana.

En ese contexto, José Lugo, coordinador de Incidencia Política de Protección a la Ñinez de Save the Children, estima que habrá cerca de 90 mil solicitudes de refugio al final del año.

Los retos para México
En la frontera de Chiapas y Guatemala, el despliegue de militares y policías que buscan regular el ingreso a Norteamérica es la primera cara que migrantes y solicitantes de asilo humanitario conocen de México.

“Lamentablemente, se ha pensado que la migración irregular debe acompañarse de operativos policiales, algo negativo en materia de derechos y de acuerdos internacionales. No es una buena práctica y puede ser un riesgo que un proceso administrativo como lo es la migración esté regulado por una autoridad policial o militar”, comenta Gerardo Talavera, director General de Casa Refugiados A.C.

Asegura que falta una estrategia gubernamental unificada de atención a los solicitantes de refugio y que, en primera instancia, debe ser un agente del Estado el que acompañe a las personas y les garantice su derecho a migrar de manera segura, ordenada y regular.

“A nivel gobierno federal, una cosa es lo que están haciendo las instituciones de Migración y la Guardia Nacional, y la otra es la labor de la Comar, que propicia el acceso amplio a la información sobre la posibilidad de ser refugiado, al igual que la Secretaría del Trabajo”, dice.

Además, menciona, uno de los grandes pendientes es la necesidad de garantizar a los refugiados el acceso a derechos y programas sociales desde todos los frentes, no nada más desde discursos políticos o esfuerzos aislados de algunas dependencias o asociaciones de la sociedad civil.

Señala que si bien México cuenta con leyes armonizadas, alineadas a los acuerdos internacionales y con enfoque de derechos humanos, el reto se traslada al plano operativo.

“México tiene la capacidad de responder ante el aumento en las peticiones de refugio y de recibir a los solicitantes, puesto que, en proporción con la población del país, la cifra no tiene por qué representar un problema para el Estado”.

En lo que sí hay un riesgo, alerta, es que el país tenga la capacidad de acompañar a todos los solicitantes si no se cuenta con personal especializado suficiente que atienda la alta demanda.

Cambios a nivel social, también necesarios
Talavera resalta que es también una cuestión de responsabilidad social que México se vuelva un país de integración para las personas refugiadas.

“Falta que la población no piense que las personas que llegan al país vienen a hacer algo malo o a quitarles, sino que vienen a dejar su esfuerzo aquí, a trabajar”, añade.