Este análisis ha sido realizado gracias a una copia facilitada por Tribute Games actualizada a la versión 1.01, ya disponible para PlayStation 4 (versión analizada), Xbox One, Nintendo Switch y PC en la plataforma de Steam.
POR: HUGH BELMONT (goukiyaga+sintesis@gmail.com)
Estamos viviendo una época en donde los juegos clásicos de la noventera están volviendo, a mediados del pasado 2020 se lanzó Panzer Paladin para la Nintendo Switch y la PC, un título producido por el ahora popular estudio canadiense Tribute Games que en su haber tiene juegazos como el reciente TMNT: Shredder’s Revenge y Scott Pilgrim vs The World: The Game.
Panzer Paladin logró muy buenos comentarios y críticas por su estética y jugabilidad retro, además de tener todos los elementos que muchos adoramos de la época de los 8-bits, así como su alta dificultad que conforme se supera se vuelve una adición. Finalmente da el salto a las plataformas de Xbox One y PlayStation 4 junto con el nuevo contenido agregado en su pos-lanzamiento original.
Historia – Salvar el mundo con la gloria de los 90’s
La narrativa de Panzer Paladin no es un enredo. Somos transportados a un mundo donde se convive con la tecnología de ‘mechas’ (robots mecanizados) con Inteligencia Artificial que nos rememora mucho a los de los animes Gundam y Robotech. De repente una noche cualquiera, una serie de espadas gigantes llameantes caen del cielo procedentes de las oscuras profundidades del espacio, abriendo una brecha en el tejido de la realidad y desatando legiones de demonios colosales.
El siniestro Ravenous y sus legiones de demonios sanguinarios están listos para la batalla. Ni siquiera todos los ejércitos del mundo han podido detenerlos, pero, la humanidad aún le queda un último as bajo la manga: una armadura de poder con tecnología de vanguardia e IA llamada Paladin.
Las armas espirituales se forjan con espíritus de los difuntos y los humanos no pueden blandirlas sin ser corrompidos por su poder inmundo, así que la tarea de defender el mundo recae en una androide de voluntad fuerte llamada Flame, quién debe convertirse en una Escudero, tomar el control del Paladín llamado GRIT, localizar a todos los Guardianes de Armas y su líder diabólico. Así da comienzo el enfrentamiento entre las más altas habilidades tecnológicas de la humanidad y las poderosas fuerzas de lo oculto.
Debo decir que la premisa es bastante sencilla, con un reparto de personajes que siguen el arquetipo visto en el mismo género, pero cumple con entretenernos. Asimismo, con sus inesperados giros de trama y dos distintos finales que valen mucho la pena ver.
Jugabilidad – La combinación ideal de Clásico y Moderno
Panzer Paladin toma cierta inspiración de Mega Man al mostrar un mapa mundial donde nos permite elegir el orden para afrontar los primeros 10 niveles del juego y derrotar a la corrupción demoníaca. Los últimos 6 niveles deben jugarse de forma lineal e ininterrumpida.
Enfrentaremos a los demonios haciendo uso de una amplísima variedad de espadas lanzadas por enemigos derrotados, las cuales podremos equipar y usar en cualquier momento, aunque estas irán disminuyendo su durabilidad conforme las usamos.
Así también, de forma automática nuestro escudo bloquea los ataques, aunque necesitaremos ajustarnos a la trayectoria del enemigo ya sea alta o baja. El ataque y bloqueo tiene adicionado un sistema de tipo de armas basado en piedra, papel o tijera que otorga bonificaciones de ataque, así como la capacidad de lanzar encantos al romper las armas. De igual manera podemos hacer más daño al enemigo al arrojar las armas, aunque la desventaja es que perderemos el arma.
La novedad de las armas se pierde rápidamente ya que, al acabar con los jefes finales, estos nos otorgan armas especiales que podremos fundir como cualquier otra común obtenida para mejorar la capacidad de vida de GRIT (nuestro mecha), realmente no se siente mucho sentido de progresión al derrotar a los demonios finales ya que las armas que dejan caer, resultan ser muy bonitas y poderosas, pero descartables sin manera de recuperarlas, es decir, más allá de derrotar a los demonios no obtenemos ningún incentivo (¿además de salvar nuestro mundo?).
Lo que más me ha gustado es su sistema de salvados temporales en punto de control, donde básicamente debemos sacrificar un arma para tener un punto donde retomar la partida al ser derrotados.
Robots vs demonios, entretenimiento garantizado
La androide que pilota a GRIT se llama Flame hace uso de su látigo laser para balancearse y superar diversos obstáculos, esta mecánica en ocasiones no es muy fina y a veces frustra si no logras el impulso adecuado.
Mientras que controlar al mecha GRIT es una gozada, cuenta con una habilidad de esquivo rápido hacia atrás que con pericia podremos usarlo como si fuera un especie de impulso (Dash). Hay más de 100 armas espirituales para usar, las 10 horas que dura la campaña se van demasiado rápido y su variedad de modos lo hacen más que atractivo para seguir invirtiendo horas. Aunque el modo historia falla en recompensarnos de manera más definitiva el derrotar a los jefes finales.
Diversión – Un viaje al pasado sin olvidar el presente
El juego carece de coleccionables, aunque tiene varios modos que nutre la rejugabilidad de Panzer Paladin. En el primer arranque solamente podremos optar por el Modo Historia, donde podremos elegir la dificultad: Fácil, Normal o Difícil, que se diferencian por la cantidad de enemigos que aparecerán y el número de vidas con las que empezaremos cada misión.
Otro modo de juego es el de Herrería, donde podremos forjar nuestras armas al dibujarlas haciendo uso de sprites de pixeles, asignando los atributos (daño, durabilidad, encanto, etc.), estas se distribuirán por los niveles de Panzer Paladin y las obtendremos al derrotar cierto personaje.
Así también está el Modo Speedrun o velocista, en donde tendremos que terminar lo más rápido posible cualquier nivel que hayamos completado anteriormente. Podremos activar un fantasma para competir contra nuestro propio rendimiento, con amigos o contra los mejores jugadores del mundo.
Al terminar el Modo Historia obtendremos acceso a más modos, como el mode Remodelado o Remixed Story Mode; consistente en una Nueva Partida Plus que incorpora versiones alteradas de los 17 escenarios originales y el Tournament Mode; en donde enfrentaremos a todos los jefes de Panzer Paladin, uno después del otro, este resulta ser un poco distinto al tradicional Boss Rush o Avalancha de Jefes, en donde dependiendo de la velocidad y rendimiento en nuestro combate, seremos galardonados con un rango de Bronce, Plata o quizá de Oro.
En su pos-lantamiento original el juego incorporó el Chanllenge Mode que nos lleva a entrenar y mejorar nuestras habilidades. Tomando 7 núcleos Tribute de cada cuarto. Tendremos que abrirnos paso entre picos y enemigos hasta superar el tiempo récord. La repetición de Velocista y las tablas de clasificación se encuentran disponibles para estos nuevos niveles.
Gráficos: Mecha-nostálgico
Panzer Paladin irradia esa atmósfera agradable de los 8-bits, todos los modelados están muy bien elaborados con escenarios en movimiento que demuestran que estamos en un mundo lleno de vida. El diseño de niveles es muy interesante, Tribute Games se benefició sustancialmente de ocultar secretos y rutas alternativas en donde podremos elegir avanzar con nuestro mecha o con nuestra pequeña protagonista Flame que por su tamaño puede infiltrarse a través de inesperadas rutas pequeñas.
En la PlayStation 4 se juega a una resolución de 1080p corriendo a 30 fotogramas por segundo, muy estables y durante mi experiencia no noté errores que afectaran mi experiencia. Aunque no se salva de uno que otro fallo, como que un jefe final sin su arma de combate que lo dejaba indefenso de forma inexplicable.
Goza de una interesante ambientación que toma inspiración de la mitología de cada país que visitamos en el juego para crear a los demonios colosales que enfrentaremos, de entre los cuales destaco a Baba Yaga, un demonio del folclor ruso. Nian, una bestia de la mitología china. Mictlantecuhtli, un dios de la muerte de la cultura pre-hispánica mexicana y muchos más que es mejor verlos para disfrutarlos.
Banda sonora
Tribute Games se toma muy en serio la ambientación de 8-bits, esto se siente con la musicalización creada por Patrice Bourgeault, un talentoso compositor que dotó a Panzer Paladin con bellas melodías muy pegajosas que hacen nuestra aventura muy amena pudiendo elegir entre versiones de 6-bits y 8-bits para elevar la nostalgia.
Mágicamente somos transportados a la era de los 90’s donde las canciones de los videojuegos eran simples y agradables sin cansarnos. Mi canción favorita es la del escenario de Anubis en Egipto.
Panzer Paladin desde su menú principal nos permite elegir el idioma de los textos, entre los cuales está el español, que está muy bien articulado en sus oraciones, aunque uno que otro error gramatical. Al ser un juego inspirado por los clásicos plataformeros 2D lateral, no cuenta con un doblaje (ni le hace falta).
Conclusión
Con su llegada a PlayStation, Panzer Paladin se mantiene firme como uno de los más finos exponentes del plataformeo retro moderno. Tiene el equilibro ideal para mantenernos emocionados con su narrativa, así como un estilo de juego retro plataformero bien diseñado y profundamente atractiva.
Cuenta con modos extras que le dan muy buena rejugabilidad y calidad de vida, así como una herrería para echar a volar nuestra imaginación creando diseños de armas. Estamos ante un clásico imperdible que honra los clásicos de NES ideal para aquellos amantes de los juegos retro.
CALIFICACIÓN FINAL: 8.5/10
Dónde comprarlo
Panzer Paladin ya está disponible en forma digital entre los minoristas digitales: PlayStation 4 en PSN Store por US$19.99 dólares/ EUR 19.99. Mientras que para Xbox One en la Microsoft Store por MXN$349.00. Para la Nintendo Switch en la eShop por $380.00. Y para PC vía Steam por Mex$ 185.99.
