
*** “Corrompí a policías, militares y políticos”, confesó
(Por: AGENCIAS).
Nueva York/Washington, 25 de agosto de 2025. – En una audiencia histórica, Ismael “El Mayo” Zambada García, uno de los líderes más longevos del cártel de Sinaloa, se declaró culpable de cargos criminales por narcotráfico en una corte federal de Nueva York, con lo que evitó enfrentar un juicio abierto en Estados Unidos.
El juez Brian Cogan, del Tribunal Federal del Distrito Este en Brooklyn, le preguntó si comprendía que con su declaración renunciaba a un juicio y a la apelación de cualquier condena. Con voz firme, Zambada respondió: “sí, señor”.
El narcotraficante, de 75 años, enfrentaba 17 cargos en Nueva York, además de procesos en Texas y Florida. Finalmente, admitió dos: conspiración para traficar cocaína y participación en una empresa criminal, delitos que podrían derivar en cadena perpetua, multas millonarias e incautaciones por más de 15 mil millones de dólares.
Aunque no se revelaron los términos del acuerdo, la admisión de culpabilidad abre la puerta a un posible beneficio procesal si coopera con fiscales estadounidenses en otros casos. Estos convenios suelen implicar reducciones de condena a cambio de convertirse en testigo cooperante.
Al ser cuestionado por el juez sobre los hechos que admitía, Zambada -de barba y cabello blanco, vestido con uniforme de reo azul y naranja- leyó un texto en el que confesó haber dirigido el cártel de Sinaloa por más de 50 años. “Durante ese tiempo promoví la corrupción en mi país de policías, mandos militares y políticos. Eso ocurrió durante todos los años en que estuve en control”, declaró.
También reconoció que desde 1969 inició cultivando marihuana y que entre 1980 y 2024 traficó más de un millón y medio de kilos de cocaína, la mayoría hacia Estados Unidos, con ganancias de “cientos de millones por año”.
Aceptó haber tenido un ejército de hombres armados, la violencia de las guerras contra rivales y las muertes de inocentes como resultado de sus acciones. “Reconozco el costo humano y pido perdón a quienes sufrieron por mis actos”, dijo.
El juez Cogan verificó su estado mental y físico, preguntándole incluso si había sido adicto a drogas o alcohol, a lo cual Zambada respondió: “no, señor”. También reveló que su escolaridad llegó apenas a sexto de primaria.
La audiencia, celebrada en el mismo tribunal donde se juzgó a Joaquín “El Chapo” Guzmán y al exsecretario de Seguridad Genaro García Luna, congregó a más de 40 agentes de la DEA, del FBI y del Departamento de Seguridad Interna, además de un amplio equipo de fiscales.
La sentencia se dictará el 13 de enero de 2026, fecha en que se conocerá si Zambada pasará el resto de su vida en prisión o si logra una condena reducida por colaborar con las autoridades.
La gran incógnita sigue siendo cómo llegó a manos de Estados Unidos. El Mayo asegura que fue “secuestrado” en julio de 2024 por Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, quien lo habría entregado en una avioneta a cambio de un acuerdo con el gobierno estadounidense. Otros sostienen que se trató de un pacto pactado desde dentro del cártel y que ahora se confirma con este acuerdo judicial.
Con esta declaración, cae uno de los últimos capos históricos del narcotráfico mexicano, pero se abre un nuevo capítulo: su posible cooperación y las revelaciones que pueda ofrecer sobre la red de corrupción que, como él mismo admitió, penetró a policías, militares y políticos en México durante décadas.
