Por Oscar Díaz Salazar.
*** Vacaciones
Los presidentes gringos han institucionalizado sus vacaciones, y con esto me refiero a que planean, realizan y publicitan los detalles de sus paseos por distintos lugares de su país y del mundo.
La comunidad que sostiene la industria turística, valora esa amplia difusión que se brinda a los paseos de los gobernantes, porque saben que son personajes que sirven de modelo a los gobernados, que suelen imitar esa bonita costumbre de viajar, conocer, divertirse y dedicar unos días para suspender las actividades ordinarias y visitar diferentes destinos.
A nivel de cancha, observamos también ese fenómeno de imitación del gobernante, con las visitas que hicieron centenares de familias tamaulipecas al Chorrito, a Tula y a la presa de Padilla en los días posteriores a la ceremonia de conmemoración de la expedición de nuestra Constitución local.
Por eso creo que es bueno para la actividad económica turística, para la industria de la hospitalidad y de los viajes, que el gobernador, -y los personajes que tienen altas responsabilidades públicas -, vacacionen en los destinos que tiene nuestro Estado.
Obvio que ese efecto se pierde o en nada beneficia a los tamaulipecos, si las vacaciones de los gobernantes y/o de los altos funcionarios son a otros Estados, y peor a otros países, y mucho peor si esos paseos se pagan con dinero público.
Ya metidos al tema del turismo, déjenme compartir un punto de vista con el que pocos coinciden y que es mi convicción de que las ciudades fronterizas tienen muchísima actividad turística, y registran un montón de visitantes.
El detalle es que nos visitan personas que son muy parecidas a nosotros, y lo digo pensando en muchos residentes de USA que cruzan la frontera para visitar a la familia, tomarse unas birongas, disfrutar de la camita asada, hacer algunas compras, arreglar el vehículo (la troka), echarse una canita al aire, etc. etc.
De acuerdo a los textos y los estudiosos del turismo, los turistas son personas que se ganan la vida en otro lugar distinto al que visitan, y en el que gastan, pasean y pernoctan, aunque este último requisito no es indispensable. Y por eso digo que los México americanos, los pochos, los mexicanos, los pasaporteados y los chicanos, son turistas cuando nos visitan, y su presencia, y sobre todo su derrama económica, hace mucho bien a las ciudades fronterizas.
Pero regresó con la idea inicial para decirles que espero leer los detalles y observar las fotografías de las vacaciones del gobernador, de la Licenciada, de la presidenta de Nuevo Laredo, de la senadora y de otros actores políticos.
Termino expresando mi deseo de que la playa Miramar, aunque esté administrada por un guachicolero, no termine invadida de guachicol, dicho esto último en estricto sentido literal, pensando en el derrame de hidrocarburos del Golfo de México.
PD. Me abstengo de mencionar mi interés en los testimonios gráficos de las vacaciones de algunas actoras políticas, sobre todo si el destino vacacional que eligieron para la Semana Santa es de playa… por aquello de ser acusado de misogino, de cosificar a las mujeres, de lujurioso y “mirandilla”, como le dicen en el barrio a los voyeuristas.

