Por Oscar Díaz Salazar.
*** El discursero del Gobernador
Allá por el lejano 2000, me ganaba el sustento como empleado municipal en Reynosa, (mi jefe, -buen jefe- era el hoy diputado Armando Zertuche), y recuerdo que me tocó trabajar en fin de semana, sábado y domingo, atendiendo a un funcionario del gobierno del Estado, cuya tarea era redactar los discursos de Tomas Yarrington.
Si Yarrington tenía y tiene fama de ser buen orador, en gran parte fue por el paisano Genaro Quijano, identidad del personaje con el que me tocó trabajar ese fin de semana que les platico, para que una semana después, Yarrington deslumbrara con un discurso en el que manejaba cifras, datos, detalles y observaciones, que lo hacían ver como si tuviera el panorama preciso de lo que ocurría en Reynosa, por lo menos en los temas de desarrollo económico, que fue el tema de esa visita a Reynosa.
Desde ese tiempo tengo la impresión de que Genaro Quijano es muy profesional en su trabajo, y que pueden gustar o no los textos que escribe para ser leídos por otros, pero sé que se aplica en lo que hace.
Con 26 años más viejos, Quijano y el que escribe, pienso qué tal vez Genaro siga siendo bueno y profesional, pero no ha sabido ajustarse a los tiempos y las circunstancias, quedándose obsoleto con lo que pone en boca del gobernador Americo Villarreal Anaya.
La retórica priista, que los tricolores denominan nacionalista y revolucionaria, se percibe en todas y cada una de las frases y expresiones que redacta Genaro Quijano.
Supongo que lo priista de Genaro es bien visto por el gobernador formado en el priismo, desde la casa familiar, en la que vivió al cuidado de un gobernador y una primera dama priista, cuando el partido se ufanaba de ser invencible.
Ni Genaro ni su jefe se han preocupado por integrar a su léxico y a sus discursos las palabras, frases, conceptos e ideas que utilizan los dirigentes nacionales del partido y movimiento que los tiene instalados en el palacio de gobierno desde hace cuatro años.
No recuerdo haber escuchado del gobernador las expresiones que son las ideas fuerza de morena, y cuando ha tenido o querido citar a héroes y pensadores, recurre a la antigüedad, a literatos o filósofos, y no a los personajes que fueron precursores del movimiento, que lucharon por mejorar las condiciones de vida de las mayorías. Seguramente porque esas luchas se dieron precisamente contra el PRI gobierno, al que sirvieron por décadas ambos, Genaro y Américo.
Si es cierto lo que decía Gómez Morín de que las batallas culturales preceden a los triunfos políticos, en Tamaulipas tenemos una anomalía o excepción a esa regla, pues el triunfo político no ha estado aparejado con el triunfo en la batalla de las ideas, o al menos no en uno de sus principales elementos que es la lucha por imponer las palabras, que siempre son reflejo de los pensamientos.

