Por: José Juan TOMAS.
Hay fechas que no envejecen. El 28 de junio de 2010 es una de ellas. Aquella mañana no solo fue asesinado Rodolfo Torre Cantú, candidato del PRI al Gobierno de Tamaulipas; también quedó herida la confianza de una sociedad que esperaba respuestas que nunca llegaron.
Dieciséis años después, el expediente sigue pesando más por sus silencios que por sus certezas.
Rodolfo Torre Cantú representaba la continuidad política de un sistema que aún conservaba el poder en las urnas, pero que enfrentaba una realidad cada vez más compleja en las calles. Médico de profesión, de trato cercano y reconocido por su perfil humanista, recorría el estado con la promesa de un mejor futuro cuando su campaña fue interrumpida por la violencia.
Su muerte cambió el rumbo de Tamaulipas. A partir de ese momento, el miedo se convirtió en parte de la vida cotidiana. La inseguridad ocupó el centro del debate público y la ciudadanía comenzó a convivir con una realidad marcada por la incertidumbre.
Con el paso de los años cambiaron los gobiernos, los partidos y los discursos. Sin embargo, una pregunta permanece intacta: ¿por qué un crimen de esa magnitud sigue sin una explicación plenamente esclarecida y sin responsables sentenciados?
La impunidad también deja huellas. Deteriora la confianza en las instituciones, alimenta la desconfianza ciudadana y mantiene abiertas heridas que el tiempo, por sí solo, no puede cerrar.
Dieciséis años después, la historia de Rodolfo Torre Cantú continúa siendo uno de los episodios más dolorosos de la vida pública de Tamaulipas. No solo por la tragedia que representó, sino porque la justicia sigue siendo una deuda pendiente.
Hoy son más las preguntas que las respuestas. No hay detenidos, no hay sentencias y no hay una verdad que haya logrado disipar las dudas.
Mientras eso no ocurra, aquel 28 de junio seguirá siendo recordado no solo como el día en que murió un candidato, sino como la fecha en que la impunidad comenzó a escribir uno de los capítulos más dolorosos de la historia reciente de Tamaulipas.

