
Por Edy Pintor.
*** Todos contra la legión de subhumanos…
Lo repetimos hoy como siempre, con la firme convicción de que son lo peor que le pudo ocurrir a los mexicanos y por ende , a los tamaulipecos: son unos talibanes de nivel suelo.
Me explico.
El acecho del viejo régimen del López Obradorismo —esa legión de sub humanidad oscura, perversa y manipuladora que aún persiste y manda desde Palacio Nacional, donde se toman las decisiones y del que no terminan de irse— constituye una amenaza latente y concreta sobre muchos estados del país sin soslayar y con especial alerta, ¡en Tamaulipas!.
Ese poder residual busca reflejarse en la designación del candidato a gobernador a través de la triada de José Ramón Gómez Leal, Olga Sosa Ruiz y Erasmo González Robledo: López Obradoristas y entes de oscuro poder que pertenecen a ese régimen y que hoy refuerzan sus posibilidades de llegar a la gubernatura por intereses estratégicos evidentes.
Tamaulipas es la joya de la corona en el trasiego de huachicol desde Estados Unidos hacia México y de fentanilo desde México hacia Estados Unidos; el huachicol financia la producción, venta, distribución y exportación del fentanilo.
En palabras sencillas: sin huachicol, no existiría el fentanilo en USA.
La imposición de esa triada representa, por tanto, un riesgo no solo para la entidad, sino para la seguridad de ambos países.
Frente a esa amenaza que pretenden dictar desde Palenque, Chiapas o desde Cuba en la casa que Fidel Castro le regaló a la directora del diario La Jornada, y hoy madriguera de López Obrador, y atravesando por Palacio Nacional para ejecutar acciones y decisiones, ya en Washington pusieron las ‘red flags’.
Es aquí donde emerge el ‘pop up’ en la persona de Jesús “Chucho” Nader como la alternativa de unidad en Tamaulipas.
Elocuente, sobrio y de experiencia probada en la calle y en el cargo, Nader ha demostrado por qué es de las pocas figuras que en el país establecen una conexión real y duradera con la gente.
La visita del dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, a Tampico no fue un acto protocolario: fue efervescencia ciudadana.
Ante más de mil personas, el nombramiento como coordinador de la Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad confirmó lo que el puerto ya sabía. Chucho no solicita permiso para conectar; lo hace.
Y lo hace en un estado donde la política suele fragmentarse por tribus.
Nader Nasrralah carga ‘hándicaps’ paternales que no se esconden y que lo humanizan sin convertirlo en víctima.
Precisamente por ello es material natural de amalgama. No es el candidato de una sola tribu. Es quien puede tender puentes entre Maki Ortiz de Reynosa , los Canturosas de Nuevo Laredo, el grupo Matamoros, el grupo Victoria —de donde emerge el actual gobernador—, Américo, Cabeza de Vaca, los Oseguera y el politiquero ejidal, César Augusto Verástegui “El Truko”.
En Tampico gobernó dos periodos con resultados visibles; en el Congreso federal y mantiene gestión.
Esa combinación —sobriedad, experiencia y capacidad de sumar sin diluir identidad— es rara.
Mientras otros se atrincheran en su grupo, Chucho opera como punto de convergencia.
En una entrevista personal que sostuve con Nader Nasrralla en la ciudad de Mission, Texas, el precandidato me reveló con una gran humildad y mucha modestia que, daba gracias a los tampiqueños por haberlo inmerecidame, elegirlo como un ídolo.
—“El pueblo necesita un mandatario real, no un administrador de facciones ni un instrumento de imposiciones externas”. Me dijo.
Chucho Nader ha sido una revelación en la última década como político estatal y federal, y mantiene excelente relación con los grupos que realmente deciden una elección en Tamaulipas, le tienen respaldo y hay un liderazgo que hace click.
Ahora toca convertir ese fenómeno en proyecto porque Tampico ya lo tiene claro.
Y al parecer, ‘Tamaulipas’ ya lo está pensando seriamente.
El ídolo no se decreta desde un escritorio.
Se reconoce en la calle…. Así, como reconocen a Chucho…
Mi nombre es Pintor. Edy Pintor y esto es… EDYTORIALES.







