
Por: José Juan TOMAS.
CIUDAD MADERO, TAM.- El próximo cierre del Hospital Civil de Ciudad Madero, debido a su traslado a las nuevas instalaciones, no solo representa un cambio para los usuarios de los servicios médicos, sino también una preocupación para los comerciantes establecidos en los alrededores del nosocomio.
Propietarios de papelerías, negocios de comida y otros establecimientos señalaron que sus ventas podrían desplomarse considerablemente, debido a que gran parte de sus clientes eran familiares de pacientes internados, trabajadores y personas que acudían diariamente al hospital.
Los comerciantes estiman que, con el cierre del inmueble, sus ingresos podrían disminuir hasta en un 80 por ciento, situación que pondría en riesgo la permanencia de algunos pequeños negocios.
Federico Hernández, comerciante y encargado de una papelería ubicada en la zona, explicó que una de las principales fuentes de ingresos del establecimiento eran las copias y otros servicios solicitados por familiares de pacientes.
Advirtió que la reducción de clientes podría ser tan significativa que incluso se verían obligados a considerar el cierre del negocio.
La misma situación enfrentan establecimientos dedicados a la venta de alimentos y otros servicios, mientras que comerciantes también consideran que el movimiento de usuarios podría disminuir en la zona y repercutir incluso en el transporte público, particularmente en la ruta Circuito Norte.
Aunque en el sector continuará funcionando un centro de salud, los comerciantes señalaron que la afluencia no es comparable con la que generaba el Hospital Civil, principalmente por la presencia constante de pacientes hospitalizados y sus familiares.
Ante este panorama, solicitaron a las autoridades municipales y estatales buscar alternativas para aprovechar las instalaciones que quedarán disponibles y, de ser posible, trasladar oficinas o dependencias gubernamentales al sitio.
Los comerciantes consideraron que la llegada de nuevas oficinas permitiría mantener el flujo de personas en la zona y evitar que el cierre del hospital provoque una fuerte afectación económica para los negocios que durante años han dependido de la actividad generada por el nosocomio.






