Por José Luis Castillo.
UNO.- Una vez más, la dirigencia sindical pretende vender esperanza donde
durante años ha sembrado desconfianza. Convocar a los trabajadores de la
educación para exigir respuestas sobre propuestas pendientes y trámites
rezagados sería un acto legítimo si no fuera porque muchos de esos problemas
tienen su origen precisamente en las decisiones y omisiones de quienes hoy
intentan presentarse como defensores de la base.
Resulta difícil creer en discursos de respaldo cuando son los propios maestros
quienes denuncian que las plazas que legítimamente correspondían por jubilación
o fallecimiento de familiares simplemente desaparecieron de los procesos de
asignación. Más difícil aún es aceptar que quienes hoy encabezan movilizaciones
pretendan asumir el papel de salvadores cuando, según las versiones de
numerosos trabajadores, han sido parte del problema desde hace tres años.
La molestia de la base no surge de rumores ni de diferencias políticas. Nace de la
incertidumbre de familias que esperan una plaza prometida, de docentes que
observan cómo los trámites se congelan sin explicación y de trabajadores que
sospechan que los espacios laborales terminan en manos de recomendados,
allegados o de quienes pueden pagar por ellos.
Si las plazas existen, deben mostrarse. Si fueron asignadas, debe transparentarse
a quién y bajo qué criterios. Si no hay irregularidades, la dirigencia sindical tendría
que abrir expedientes, listas y procedimientos al escrutinio de los propios
trabajadores. El silencio y la opacidad sólo fortalecen las sospechas.
Lo más indignante es el uso político de la necesidad de la gente quieren acarrear
agua a su molino. Convocar a maestros desesperados para llenar explanadas
mientras continúan sin resolverse los problemas de fondo es una práctica que
lastima la credibilidad de cualquier organización sindical. Los trabajadores no
necesitan actos de protagonismo ni liderazgos improvisados; necesitan
respuestas, documentos, transparencia y justicia.
La dirigencia del SNTE enfrenta una crisis de confianza que no se resolverá con
discursos ni con movilizaciones cuidadosamente organizadas. Se resolverá
únicamente cuando cada plaza sea asignada conforme a derecho y cuando los
responsables de cualquier irregularidad rindan cuentas.
Mientras eso no ocurra, cada convocatoria será vista por muchos docentes no
como una solución, sino como otro capítulo de promesas incumplidas, simulación
y engaño hacia una base trabajadora que ya está cansada de esperar.
La respuesta es clara, y el engaño casi consumado, Ulises convoca, por diversos
medios, después se hace el redentor como que resuelve con la anuencia de
Arnulfo y así se lavan las manos saben que esas plazas jamás llegarán, ya fueron
vendidas o cedidas a otras personas.
Por ello resulta altamente interesante el comentario de la prestigiada maestra Lily
Castillo, “Para que se hacen, para que engañan a la gente pidiendo que vayan a
presionar que salgan sus nombramientos si ellos mismos se los fregaron con la
plazas proponiendo a quien ellos quisieron y no al del derecho, compañeros
maestros, familias de los jubilados o fallecidos de claves de intendencia o
administrativos exijan que se les dé su plaza con la misma clave que tenia su
familiar y exijan que les muestren propuesta y chequen la clave”. Simple, claro,
sencillo y derecho.
DOS.- En estos tiempos de la modernidad y de las redes sociales, la mentira viaja
más rápido que la verdad. Durante días circularon versiones, especulaciones y
señalamientos sobre supuestos privilegios migratorios y sanciones contra
gobernadores mexicanos, entre ellos el Dr. Américo Villarreal Anaya. Sin embargo,
los hechos y la verdad terminan imponiéndose sobre el ruido y esa grilla barata.
La respuesta oficial de las autoridades estadounidenses en el sentido de que no
hay nada contra los mandatarios recuerda una lección que parece olvidarse con
frecuencia: no todo lo que se publica es cierto. Las filtraciones interesadas, las
campañas de desprestigio y las artimañas políticas encuentran terreno fértil en
una sociedad que muchas veces comparte antes de verificar.
La política no debería construirse sobre rumores ni sobre la calumnia. La crítica es
válida; la desinformación, no. Porque cuando la mentira se convierte en estrategia,
la verdad termina siendo la principal víctima.
Y para acabar, la campaña de desprestigio y sucia en contra del mandatario
tamaulipeco resultó ser solo eso, una campaña sucia y cobarde por parte
personajes que se esconden hasta en el anonimato.
TRES.- El éxito de una institución educativa se mide entre otras cosas por la
capacidad de formar jóvenes capaces de destacar en escenarios de alta
competencia. La medalla de plata obtenida por Yasuriana Villazana López en el
Concurso Nacional Femenil de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas 2026 es
una muestra clara de que en la Universidad Autónoma de Tamaulipas se están
generando las condiciones para que el talento encuentre oportunidades de
crecimiento.
Este logro tiene un valor especial porque coloca a una estudiante tamaulipeca
entre las jóvenes con mayores aptitudes matemáticas del país, en una disciplina
que exige disciplina, razonamiento, constancia y una sólida preparación
académica. Más meritorio aún resulta que Yasuriana alcanzara este resultado con
apenas unos meses de preparación formal, demostrando que el talento existe y
que, cuando recibe orientación adecuada, puede alcanzar niveles de excelencia.
Detrás de este triunfo también existe una visión institucional que ha apostado por
fortalecer la calidad educativa. El rector Dámaso Anaya Alvarado ha reiterado en
diversas ocasiones que la educación debe ir acompañada de oportunidades para
que los estudiantes desarrollen plenamente sus capacidades, y este resultado es
una evidencia tangible de que ese compromiso está dando frutos.
Es oportuno destacar que la UAT no solo forma profesionistas; también impulsa a
jóvenes capaces de competir a nivel nacional en áreas estratégicas para el
desarrollo científico y tecnológico. El reconocimiento obtenido por Yasuriana refleja
el trabajo conjunto de docentes, asesores, directivos y familias, pero también el
respaldo de una universidad que entiende que invertir en el talento de sus
estudiantes es invertir en el futuro de Tamaulipas, así de fácil.

