Por José Luis Castillo.
El avance del gusano barrenador en Tamaulipas no es una alerta pasajera, sino la
confirmación de un problema estructural que llegó para quedarse. Que la entidad
ocupe ya el quinto lugar nacional en casos activos refleja no solo la agresividad de
la plaga, sino también la necesidad urgente de replantear las prácticas sanitarias
en el sector ganadero.
Las cifras son especialmente preocupantes: siete de cada diez becerros recién
nacidos afectados no es un dato menor, es un golpe directo a la productividad, a la
economía rural y a la seguridad alimentaria. En ese contexto, el llamado de Unión
Ganadera Regional de Tamaulipas y de su presidente, José Ramón, Pepe
Guerrero Gamboa, no debe quedarse en advertencia, sino traducirse en acción
sistemática y sostenida.
El problema, como bien se ha señalado, no distingue especies: afecta a todo
animal de sangre caliente. Esto lo convierte en un enemigo difícil de contener,
especialmente en zonas abiertas donde la fauna silvestre actúa como reservorio.
A ello se suman condiciones climáticas que favorecen la proliferación de la mosca,
lo que obliga a pensar en estrategias más integrales y menos reactivas.
Aquí es donde el papel de los ganaderos resulta decisivo. La revisión constante
del ganado, particularmente de las vacas próximas a parir y de los becerros recién
nacidos, deja de ser una recomendación para convertirse en una práctica
obligatoria. La aplicación inmediata de tratamientos, el uso preventivo de
antiparasitarios y cicatrizantes, y la capacitación continua del personal ya no son
medidas opcionales, sino parte de una nueva cultura sanitaria.
También será clave fortalecer la coordinación entre productores, técnicos y
autoridades. Las brigadas desplegadas son un paso importante, pero su impacto
dependerá de la constancia y del compromiso en campo. La vigilancia debe ser
diaria, casi obsesiva, porque el margen de error frente a esta plaga debe ser
mínimo.
En este escenario, la experiencia cuenta. Liderazgos como el de Pepe Guerrero,
forjados en el trabajo directo con el ganado y en el conocimiento práctico de sus
enfermedades, representan un activo valioso. No se trata solo de dirigir, sino de
entender el problema desde la raíz y de transmitir confianza en momentos de
incertidumbre.
El gusano barrenador plantea un nuevo desafío para Tamaulipas, pero no es el
primero que enfrenta su sector ganadero. La historia ha demostrado que, con
disciplina, adaptación y conocimiento, los productores han sabido salir adelante.
La diferencia ahora será la rapidez con la que asuman que este problema no es
temporal, sino parte del nuevo entorno sanitario en el que deberán operar.
Más que erradicarlo por completo, una meta cada vez más lejana, el reto será
aprender a convivir con el riesgo, reducir su impacto y proteger la productividad.
Esa será la verdadera prueba, y también la oportunidad de demostrar, una vez
más, la resiliencia del campo tamaulipeco.
DOS.- La Universidad Autónoma de Tamaulipas vuelve a colocarse en la ruta de la
modernización educativa con una apuesta clara: adaptar su oferta de posgrado a
las exigencias del entorno digital. No se trata únicamente de migrar contenidos a
plataformas virtuales, sino de replantear el modelo educativo para hacerlo más
flexible, accesible y pertinente en una época donde el conocimiento evoluciona al
ritmo de la tecnología.
La puesta en marcha del SIP Virtual marca un paso firme en esa dirección. Bajo el
liderazgo del rector Dámaso Anaya Alvarado, la institución no solo responde a una
tendencia global, sino que asume con responsabilidad el desafío de formar
profesionistas e investigadores en esquemas más dinámicos. Este tipo de
iniciativas reflejan una visión estratégica que entiende que el futuro de la
educación superior está en la convergencia entre lo académico y lo digital.
El valor de este esfuerzo radica también en su enfoque integral. No basta con
capacitar docentes en herramientas tecnológicas; el verdadero avance está en
construir modelos centrados en el estudiante, que consideren su desarrollo
intelectual, pero también emocional, ético y social. En ese sentido, la articulación
de dimensiones pedagógicas, tecnológicas y de acompañamiento habla de una
universidad que no improvisa, sino que planifica con profundidad.
Además, el fortalecimiento del posgrado como eje estratégico resulta
particularmente relevante. Con una planta académica sólida y una amplia oferta de
programas reconocidos, la UAT tiene la base necesaria para consolidar su
presencia en el ámbito de la investigación y la formación de alto nivel. La
incorporación de plataformas como Microsoft Teams no es un fin en sí mismo, sino
una herramienta que amplía oportunidades, rompe barreras geográficas y facilita
el acceso a estudios avanzados.
Este avance no puede entenderse como un hecho aislado, sino como parte de una
política institucional orientada a la innovación constante. En un contexto donde
muchas universidades aún enfrentan rezagos en digitalización, la UAT da señales de liderazgo regional al apostar por esquemas educativos más inclusivos y adaptados a las nuevas realidades.
En suma, la estrategia impulsada por Dámaso Anaya representa un logro
significativo que fortalece la competitividad académica de la universidad y abre
nuevas puertas para estudiantes y docentes. Es la confirmación de que, cuando
hay visión y voluntad, la educación pública puede evolucionar al ritmo de los
tiempos y convertirse en un verdadero motor de desarrollo.
TRES.- Hay días que no avisan, pero terminan dejando huella. Este jueves fue
uno de esos: una coincidencia sencilla, en un café, una pausa en la rutina, se
convirtió en un recordatorio poderoso de lo que realmente permanece.
Encontrarse con Rodolfo Torre Jr. no fue solo un saludo cordial, sino un puente
directo a la memoria de Rodolfo Torre Cantú, figura que sigue ocupando un lugar
entrañable en el afecto y la historia personal de quienes compartieron con él
amistad y momentos significativos. Hay personas que, aun en ausencia, continúan
acompañando; que no se van del todo porque dejaron sembrado algo más
profundo que el tiempo no borra.
Ese tipo de encuentros reafirman que la vida también se construye de instantes
inesperados que reconectan con lo esencial: la gratitud, la lealtad, la memoria.
Como el caso de Rodolfo Torre Cantu. Y si a eso se suma la coincidencia con
alguien cuya trayectoria despierta respeto, admiración, por su talento, su
capacidad y su profesionalismo, como sucedió también hoy ahí en la Secretaria de
Salud con la doctora Adriana Marcela Hernández Campos, el día adquiere todavía
mayor valor. No es solo nostalgia, es reconocimiento también a quienes, aportan y
continúan construyendo bienestar para la población y generando confianza entre
la gente.
Al final, más allá de la coincidencia o un café, lo que queda es la certeza de que
las relaciones humanas auténticas trascienden circunstancias. Son esos vínculos
los que dan sentido a los días y los que, sin previo aviso, pueden convertir una
jornada cualquiera en una buena historia que vale la pena contar. Porque sí, hay
encuentros que simplemente… hacen el día.

