Por: REDACCIÓN.
TAMPICO, TAM.- Una madre originaria de la huasteca potosina, identificada como María Eugenia “G”, denunció públicamente las condiciones que enfrentó durante la semana que permaneció en el Hospital Carlos Canseco de Tampico, donde cuidaba a su hija internada.
La denunciante relató que, pese al reconocido carácter humanista del director del nosocomio, actualmente el exterior se encuentra invadido por personas en situación de calle, vagabundos, pedigüeños e incluso menores de edad que piden dinero en los cruceros cercanos.
“Parece un centro de refugiados de guerra”, expresó, al describir el nivel de hacinamiento, acumulación de basura y la falta de sanitarios, lo que genera riesgos para pacientes y familiares.
María Eugenia señaló que los alimentos proporcionados por organismos civiles a los familiares de pacientes son arrebatados por personas ajenas al hospital, quienes se forman primero en las filas y dejan sin oportunidad a quienes ralmente acompañan a enfermos.
“Ese lugar fue instalado para familiares de pacientes hospitalizados, ahora está siendo invadido por personas ajenas al hospital, se necesitan desalojar ya que es un riesgo para el mismo hospital y los mismos familiares”, denunció.
Incluso, comentó que guardias del hospital le informaron que muchos de los indigentes eran personas que antes pernoctaban en la tienda Parisina y ahora han convertido el hospital en “su hotel”.
Según su testimonio, las improvisadas tiendas de campaña dan cabida a casi 40 personas, algunas en estado de ebriedad, que reaccionan con violencia cuando no reciben doble ración de comida.
La denunciante subrayó que los familiares de pacientes, muchos de ellos sin recursos suficientes, se ven desplazados y afectados.
“Yo estuve tres días ahí afuera, gracias a Dios traía dinero poco pero me alcanzaba para comer una vez, pero la gente que cuida a su familiar sin dinero suficiente pues es injusto”, afirmó.
Finalmente, María Eugenia hizo un llamado urgente a las autoridades de salud, al DIF y a la policía para que intervengan y controlen esta problemática que, según dijo, “sigue creciendo y representa un riesgo para el hospital y para quienes verdaderamente necesitan apoyo”.

