*** Determinación y amor de un padre pudieron más que la preparación de los elementos de Protección Civil
Por: Arturo ROSAS H./Jesús BERLANGA.
CIUDAD VICTORIA, TAM.- Después de más de 24 horas de incertidumbre, angustia y una búsqueda que parecía interminable, Juan Arturo Cárdenas encontró y recuperó con sus propias manos el cuerpo de su hijo Cristian Arturo Cárdenas Cárdenas.
El joven de 20 años de edad, había desaparecido tras el accidente ocurrido en la obra de la segunda línea del acueducto Guadalupe Victoria.
La tragedia alcanzó su momento más desgarrador, cuando el padre del joven trabajador decidió ingresar personalmente a uno de los ductos de la obra, convencido de que ahí se encontraba su hijo.
Desde las primeras horas posteriores al accidente, Juan Arturo insistió en participar directamente en las labores de búsqueda, pero inicialmente las autoridades y responsables de la obra rechazaron su petición argumentando riesgos y falta de capacitación.
Sin embargo, la desesperación y la determinación del padre terminaron imponiéndose. Tras horas de insistencia, le proporcionaron equipo de seguridad, casco y accesorios básicos para ingresar al área.
Para facilitar la búsqueda, trabajadores de la construcción realizaron una maniobra extraordinaria: cortaron por completo uno de los tubos nuevos de la segunda línea del acueducto para inspeccionar el interior.
La operación requirió el uso de sopletes y maquinaria pesada. Una enorme grúa levantó el tramo de tubería para dejar libre el acceso y permitir la revisión.
Al inspeccionar el primer segmento abierto, únicamente encontraron agua y lodo acumulados. Aun así, el padre, Juan Arturo, sostuvo que debía continuar la búsqueda más adelante.
Atado con cuerdas de seguridad y acompañado por personal de apoyo, el padre ingresó a la parte restante del ducto, una estructura oscura y extensa donde nadie había logrado localizar al joven.
Los minutos transcurrieron con tensión absoluta. Afuera, familiares, voluntarios, trabajadores y rescatistas aguardaban noticias mientras observaban la compleja operación desarrollarse en silencio.
La espera se volvió interminable hasta que varias personas comenzaron a jalar las cuerdas de seguridad para auxiliar al hombre que permanecía dentro del ducto.
Fue entonces cuando emergió la dolorosa verdad. Juan Arturo había localizado el cuerpo de Cristian Arturo y logró conducirlo hasta un punto donde pudo ser extraído.
La escena estuvo marcada por el dolor y la consternación. Quienes participaron en el rescate reconocieron la fortaleza mostrada por un padre decidido a encontrar a su hijo.
De acuerdo con los reportes preliminares, Cristian Arturo trabajaba en las inmediaciones de la primera línea del acueducto cuando ocurrió la ruptura de una tubería.
La fuerza generada por el agua y el lodo habría arrastrado al joven desde el ducto en operación hacia las instalaciones de la nueva línea en construcción.
Los trabajos de búsqueda se concentraron durante más de un día en distintos puntos del sistema hidráulico, sin que inicialmente existieran resultados positivos.
La localización se produjo finalmente en uno de los tubos azules de gran diámetro que forman parte de la segunda línea del acueducto Guadalupe Victoria.
Elementos de seguridad también colaboraron proporcionando iluminación y equipo auxiliar para que el interior del ducto pudiera ser explorado con mayor precisión.
Tras la recuperación del cuerpo, autoridades y personal operativo solicitaron respeto para la familia, permitiendo que enfrentaran en privacidad uno de los momentos más difíciles.
Horas antes del hallazgo, familiares del joven ya compartían recuerdos y conversaciones cargadas de nostalgia, intentando asimilar un desenlace que parecía inevitable.
La tragedia deja una profunda huella en la obra hidráulica más importante que actualmente se desarrolla en Tamaulipas y abre cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad.
Más allá de las investigaciones que deberán realizarse, la historia quedó marcada por una imagen imposible de olvidar: un padre que desafió el miedo para encontrar a su hijo.

