
Por: Edy Pintor.
El desafortunado evento de Eduardo López Arias, secretario de Obras Públicas del Ayuntamiento de Reynosa, afortunadamente no dejó pérdidas humanas ni heridas de gravedad. Y ahí se acaba el parte. Lo demás es política.
El detalle donde está el diablo, no es el percance. Es el fondo.
López Arias no es un funcionario suelto. Es pieza del corral de la escrupulosa senadora Maki Ortiz Domínguez, el mismo círculo donde se mueven los hermanos Rolando y Javier Cantú Barragán. Y era, hasta ayer —la historia nos enseña que quien supera un ‘handicap’ como este, tendría las credenciales para superar muchos más—, un prospecto fuerte a la alcaldía palomeado por la talentosa e inteligente senadora y madre del alcalde de Reynosa, Doctora Maki Ortiz Domínguez.
¿Quién publicó primero el evento? Seth Rojas. Ex jefe de Comunicación Social del Ayuntamiento de Reynosa. El fallido. El que salió del cargo.
Y sale él, no un medio independiente, no un vecino, no un parte oficial limpio. Sale el ex de la oficina de comunicación del propio municipio.
Eso no es casualidad. Eso huele a línea.
No se equivoquen. No están informando. Están boletinando a un rival interno.
El percance es el pretexto, pero el ajuste de cuentas dentro del corral es el fondo.
El diablo no está en el volante.
Está en quién dio la orden de hacerlo grande…
Mi nombre es Pintor. Eddy Pintor. Y esto es Gunpowder.








