Por: Martín Díaz | Periodismo con Firma.
CIUDAD VICTORIA, TAM.- La reciente entrega del premio «Escoba de Oro 2026» al municipio de Victoria, un reconocimiento otorgado durante la Feria TECMA en Madrid, España, debería ser una buena noticia para la capital tamaulipeca. Sin embargo, la foto oficial en el extranjero desató más dudas que aplausos en el plano local.
Lo que sigue sin justificarse es el criterio con el que se eligió a la comitiva que cruzó el Atlántico para recibir el galardón. A nombre del Ayuntamiento no acudió el titular del área de Servicios Públicos, ni los responsables operativos de la recolección de basura, ni los encargados de la estrategia ambiental del municipio. La representación oficial recayó en Beatriz Vela, funcionaria adscrita al Instituto Victorense de la Juventud.
La decisión llama la atención por sí sola, pero adquiere otra dimensión al considerar que la funcionaria es hija de Jorge Luis Vela Villarreal, uno de los colaboradores más cercanos al círculo de comunicación y operación política de la actual administración municipal. El propio entorno familiar se encargó de presumir el viaje en redes sociales, evidenciando la travesía en las instalaciones de IFEMA MADRID. La pregunta salta en automático: ¿qué criterio técnico justificó que un perfil del área de juventud representara a la capital en un evento ultra especializado en gestión de residuos y limpieza urbana? Hasta ahora impera el silencio.
Hay otro elemento que desmitifica el galardón. Contrario a la idea de un reconocimiento otorgado tras una rigurosa evaluación independiente de organismos internacionales, la Escoba de Oro es un certamen de la asociación ATEGRUS al que los municipios se inscriben de manera voluntaria mediante el pago de una cuota establecida. La pura inscripción ronda los 900 euros más impuestos, equivalentes a poco menos de 20 mil pesos mexicanos.
Pero ese no es el gasto principal. El verdadero costo se encuentra en la travesía internacional. Considerando vuelos redondos México-Madrid, hospedaje, alimentación y viáticos durante los días de la Feria TECMA, una comitiva institucional pudo representar un desembolso cercano a los 200 mil pesos para las finanzas municipales.
Por ello, la discusión no gira alrededor de una estatuilla de metal. La pregunta de fondo es cuánto costó realmente el viaje, cuántas personas integraron la comitiva con cargo al erario y quién autorizó el gasto. Porque mientras la fotografía oficial se presumía en el extranjero, en distintos sectores de Victoria continúan acumulándose las quejas ciudadanas por retrasos y deficiencias en el servicio de recolección de basura. Esa es la realidad cotidiana de la capital.
La administración municipal tiene la oportunidad de disipar cualquier sospecha de nepotismo o turismo administrativo publicando de inmediato las facturas de transporte, hospedaje y viáticos. Los ciudadanos tienen derecho a conocer cuánto costó esa imagen en el extranjero y quiénes fueron los verdaderos beneficiados.
La mentada Escoba de Oro difícilmente limpiará una sola calle de la ciudad. Pero sí puede servir para documentar cómo el presupuesto municipal termina convirtiéndose en plataforma de promoción para los juniors de la política victorense.
Ahí están los hechos. Que cada quién saque sus conclusiones.

