Por José Luis Castillo.
UNO. – La contratación de 399 médicos especialistas durante el mes de marzo
representa uno de los avances más importantes que ha logrado el Instituto
Mexicano del Seguro Social en los últimos años. Este esfuerzo no solamente
permite fortalecer la capacidad de atención en hospitales y clínicas, sino que
también refleja una política de salud orientada a corregir rezagos históricos que
durante mucho tiempo afectaron la prestación de servicios médicos en diversas
regiones del país, entre ellas Tamaulipas.
Durante administraciones federales anteriores, las restricciones en la formación de
médicos especialistas y personal quirúrgico generaron un desfase que se tradujo
en vacantes sin cubrir y una creciente demanda de servicios. Hoy, el incremento
en el número de egresados de las especialidades médicas y la apertura de nuevas
plazas permiten comenzar a revertir esa problemática, aunque se requiere correr
el lápiz y realizar un trabajo fino.
En Tamaulipas, los resultados son evidentes y hay que decirlo, porque, trabajo
mata grilla y por ende el aumento en las contrataciones fortalece la atención
médica y contribuye a ocupar espacios que durante años permanecieron
vacantes. Particularmente en la zona fronteriza, donde ya se alcanza una
cobertura cercana al 80 por ciento, existe la expectativa de que continúen llegando
más especialistas para consolidar una red de salud más sólida y eficiente.
Este avance también es resultado del trabajo coordinado entre las distintas áreas
del IMSS. La sinergia institucional ha sido fundamental para alcanzar estos
objetivos, destacando la labor de gestión y coordinación encabezada por el
delegado estatal José Luis Aranza Aguilar y su equipo del área de recurso
humanos con la experiencia de Rodolfo Ramos, así como la colaboración del
dirigente de la Sección X del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro
Social, el doctor Jorge González.
Los resultados hablan por sí solos. Más médicos especialistas significan menos
tiempos de espera, una mejor atención para los pacientes y hospitales con mayor
capacidad de respuesta. La consolidación de esta estrategia demuestra que
cuando existe coordinación, planeación y voluntad institucional, los beneficios
llegan directamente a quienes son la razón de ser del sistema: los
derechohabientes.
El fortalecimiento de la plantilla médica no solo es una cifra administrativa, más
bien es una inversión en salud, bienestar y calidad de vida para miles de familias
tamaulipecas. Los avances alcanzados muestran que el camino es el correcto y
que la continuidad de estas acciones permitirá seguir mejorando los servicios de
salud en beneficio de la población.
DOS. – Y si de buenas relaciones laborales, diálogo permanente y resultados
concretos hablamos, vale la pena observar lo que sucede en la Universidad
Autónoma de Tamaulipas, donde la administración rectoral y la organización
sindical de los académicos han encontrado puntos de coincidencia para destacar
acciones que trascienden los intereses internos y llegan directamente a la
sociedad.
La reunión encabezada por el rector Dámaso Anaya Alvarado con el Sindicato
Único de Trabajadores Académicos de la UAT (SUTAUAT) es una muestra de que
la colaboración entre autoridades universitarias y docentes puede convertirse en
una herramienta eficaz para fortalecer la responsabilidad social de la institución.
Antes la relación entre sindicatos y autoridades se limitaba a la negociación
laboral, hoy se construyen agendas comunes orientadas al bienestar colectivo. La
presentación de proyectos de vinculación social enfocados en apoyar a
comunidades vulnerables confirma que la educación superior tiene una misión que
va más allá de las aulas.
La visión impulsada por el rector Dámaso Anaya busca que los estudiantes no
solamente egresen con una sólida preparación profesional, sino también con
sensibilidad social y compromiso ciudadano. La participación de universitarios en
programas asistenciales, proyectos comunitarios, actividades de salud, educación
y apoyo a sectores vulnerables refleja una universidad cercana a las necesidades
de la población, vale la pena destacarlo.
La disposición del sindicato encabezado por Luis Gerardo Galván Velazco para
sumarse a esta dinámica de trabajo conjunto es de reconocerse porque cuando
sindicato y administración caminan en la misma dirección, los beneficios no
solamente alcanzan a los trabajadores o a la institución, sino que impactan
positivamente en toda la comunidad.
Los proyectos presentados por las distintas facultades y unidades académicas
este día son ejemplo de ello: atención en salud y medioambiente para familias de
Ciudad Victoria, apoyo a estudiantes madres de familia en la frontera y programas
de atención integral para adultos mayores en la zona sur del estado. Son
iniciativas que responden a problemáticas reales y que fortalecen la presencia
social de la Universidad.
TRES. – Lamentablemente no todo es miel sobre hojuela si de sindicatos se trata y
hay que señalarlo la democracia sindical no puede seguir esperando y los
maestros exigen celeridad en el proceso de renovación de la dirigencia de la
Sección 30 donde el actual Comité mantiene secuestrada a esta organización
sindical.
Cuando una dirigencia sindical retrasa de manera sistemática la renovación de sus
representaciones delegacionales, la pregunta surge inevitablemente: ¿a quién
beneficia mantener congelada la vida democrática de una organización?
En el SNTE de Tamaulipas crece la inconformidad entre sectores del magisterio
que observan cómo numerosas delegaciones han rebasado los periodos para los
cuales fueron electas sin que exista una ruta clara para la renovación de sus
dirigencias. Lo que debería ser un ejercicio ordinario de democracia sindical se ha
convertido en motivo de reclamo y confrontación.
Las voces críticas son cada vez más numerosas. Entre ellas destaca la del
profesor Enrique Meléndez Pérez, quien se ha sumado a las exigencias para que
se convoque a los procesos de renovación pendientes. El reclamo no es menor:
se trata del derecho de los trabajadores a elegir libremente a quienes los
representan.
La dirigencia encabezada por Arnulfo Rodríguez Treviño enfrenta así un desafío
político importante. Se aferra al poder, pero mientras más tiempo se pospongan
las elecciones delegacionales, mayor será la percepción de que existe resistencia
a abrir espacios de participación y competencia democrática dentro de la
organización y eso no es nada bueno.
Los maestros no piden privilegios; exigen reglas claras, procesos transparentes y
respeto a sus derechos sindicales. La democracia no debe ser un discurso
utilizado únicamente cuando conviene, sino una práctica permanente que
fortalezca la legitimidad de quienes ocupan cargos de representación.
Todo liderazgo sindical debe entender que la confianza de la base no es un
cheque en blanco ni una concesión vitalicia para viejos caciques. Se construye
todos los días y se refrenda en las urnas. Negar o retrasar esa posibilidad sólo
alimenta el descontento y profundiza la distancia entre la actual dirigencia y los
trabajadores.
Hoy el SNTE tiene dos caminos: abrir las puertas a la participación democrática y
permitir que sean los maestros quienes decidan el rumbo de sus delegaciones, o
prolongar un esquema que cada vez genera más cuestionamientos y desgaste
político.
La historia demuestra que ninguna organización se fortalece cerrando espacios a
la democracia. Por el contrario, las instituciones más sólidas son aquellas que
escuchan a sus bases, respetan sus estatutos y entienden que la renovación no
es una amenaza, sino una oportunidad para recuperar legitimidad y confianza.
La exigencia de elecciones delegacionales ya está sobre la mesa. La dirigencia
puede escuchar el mensaje o ignorarlo. Pero una cosa parece evidente: la
paciencia de muchos maestros comienza a agotarse, así de fácil.

