*** Silvia Olvera omite recomendación de dejar sus teléfonos a un lado y prestar atención a lo que la alcaldesa e integrantes del Cabildo debatían
Por: REDACCIÓN/David CASTELLANOS.
TAMPICO, TAM.- Las cuotas políticas no solo distorsionan la representación: le cuestan caro a la ciudadanía, y la regidora “morenista” de #Tampico, Silvia Olvera Saldívar, es una de esas facturas caras que pagan los tampiqueños.
La representante de “Quesos Chila”, escenificó una penosa y denigrante imagen durante la presentación del nuevo modelo de operaciones de la administración que preside Mónica Villarreal, quien habría exhortado a los integrantes del Cabildo, dejar celulares y prestar atención para que estén enterados de los planes de acción, pero, la señora bostezaba, platicaba, chateaba, entro y salió de la junta, regresó y siguió charlando mientras la alcaldesa y los integrantes de su gabinete informaban, debatían y planeaban el futuro inmediato de Tampico.
Cuando una silla en el Cabildo se convierte en extensión de intereses ajenos al servicio público —o peor aún, en un premio sin trayectoria ni preparación—, el resultado es exactamente el que hoy se exhibe: regidores que no entienden, no atienden y, en el peor de los casos, ni siquiera disimulan.
La regidora Silvia Olvera Saldívar con una distancia evidente frente a la realidad cotidiana de la ciudad que dice representar, hoy su papel quedó expuesto en el momento más básico: escuchar.
No es un error. Es un síntoma.
El síntoma de una clase política que llega por cuota, no por mérito. Que ocupa espacios sin comprender su peso…. “Solo quiere queso”, Que vota sin procesar y que, cuando se le cuestiona en la calle, confirma lo evidente: no sabe, no responde y no está.
¿Tendrá ella la capacidad para algo más?
Porque cuando el Tampico Gob con ese Cabildo se llena de silencios, pantallas y ausencias, lo que está en juego no es la imagen de un gobierno… es la seriedad con la que se gobierna.


